domingo, 27 de mayo de 2018

Quit Your Technology Job and Get a Humanities Ph.D.

¿Por qué Japón quiere abolir las carreras de letras (en contra de lo que piensan en Silicon Valley)?

¿Por qué Japón quiere abolir las carreras de letras (en contra de lo que piensan en Silicon Valley)?

Según informa el sitio Times Higher Education, de las 60 universidades japonesas con estudios de humanidades y ciencias sociales 26 van a clausurar o reducir de forma inminente sus cursos en estas materias. La medida se toma ahora promovida por un plan integral de austeridad propuesta por el Gobierno nipón debido, según palabras del primer ministro Shinzo Abe, a que el Estado debería apoyar "una vocación educativa más práctica que anticipe las necesidades de la sociedad".

Y aunque algunas universidades como la de Tokio y la de Kioto se han negado a cumplir con esta petición del Ministerio de Educación (y que una ola de protestas ha paralizado momentáneamente la implementación de esta intención ejecutiva) no nos cuesta imaginar que la medida llegue a cumplirse del todo. Como si de una vuelta al sistema educativo propio de la posguerra de la IIGM se tratara, los chicos y chicas lo que tienen que hacer es estudiar cosas técnico-científicas, y los que quieran meterse a carreras de letras deberán planteárselo profundamente, pues en el futuro habrá menos plazas para este tipo de estudios.

Las razones japonesas vs la realidad Google

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Según el columnista Takamitsu Sawa para el Japan Times una de las motivaciones del Gobierno de Japón para erradicar de su sistema las carreras de letras es el de alcanzar un mayor prestigio internacional, intentando engrosar así un mayor número de sus instituciones en el conocido ranking de las 100 universidades más prestigiosas del mundo, en la que los nipones sólo hacen acto de presencia con las de Tokio y Kyoto, precisamente dos de las más insurrectas con la nueva medida. Es más, si Japón quisiera de verdad engrosas en estas listas, no debería alentar a los decanos a prescindir de las carreras de letras, sino animarle a continuar con ellas. Como señala Sawa, Oxford, Cambridge, Stanford y Harvard copan las primeras posiciones en buena parte por lo reputado de sus estudios dentro de las ramas de letras.
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Sí, en el marco neoliberal, los estudios sólo sirven en función de sus salidas laborales. Por eso, las humanidades y las ciencias sociales son prescindibles, y las carreras científico-técnicas no. Pero paralelamente a esta idea, también nos suena haber visto este otro titular: Google está buscando contratar a miles de licenciados de arte y humanidades. ¿Cómo puede producirse esta paradoja? ¿Por qué los gobiernos de medio mundo de occidente presionan para librar de su oferta educativa las carreras de letras mientras el mayor gigante tecnológico busca explícitamente a esos mismos estudiantes para incorporarlos a su prestigiosa y muy rentable empresa?

El problema, por supuesto, no es la empleabilidad

Pero la cosa va más allá. ”Las ciencias tienen mejores salidas, hazte una ingeniería o estudia informática”, nos decían en las escuelas y en casa, tanto en España como en otros países de Occidente, donde el mito de la mala empleabilidad de los estudios en letras está muy extendido. Pero parece que todo esto no es más que de un estigma que no se corresponde del todo con la realidad. Al menos así afirman estudios estadounidenses, que han descubierto que los trabajadores STEM (acrónimo de Science, Technology, Engineering & Mathematics), según datos de 2012, tienen un porcentaje similar de desempleo (una diferencia del 1%) con aquellos graduados en carreras tildadas frecuentemente como “inútiles”.
Humanidadesss Más en este infográfico de 4Humanities
La empleabilidad sí es más pronunciada si en vez de dividir entre carreras de letras o ciencias lo hacemos entre aquellos que han estudiado alguna carrera con respecto a los que no lo han hecho. En enero de 2014, el 6,5% de los mayores de 25 sin estudios universitarios estaban en paro. En los que habían estudiado alguna carrera, la cifra caía al 3.3%.
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Por cierto, según este pormenorizado artículo del Institute for Electrical and Electronics Engineers, la defendida carencia de estudiantes de STEM para lo que demanda el mercado es también una falacia. En parte, porque muchos de los puestos en empresas tecnológicas no requieren de un alto nivel de estudios técnicos y los están cubriendo estudiantes de otros ámbitos (entre ellos, graduados de letras). Por el otro, porque al igual que ocurre con las carreras de letras (aunque en un menor porcentaje), también hay demasiados estudiantes como para los que el mercado puede absorber. Según un estudio de Georgetown, se espera que el incremento de puestos STEM vuelva a niveles normales en Norteamérica para 2018.

¿Y en España?

El mismo discurso sobre lo inútil de las carreras de letras sale de la misma forma desde nuestras instituciones que como lo hace desde países como Japón, Gran Bretaña o Estados Unidos. Pero si vamos a los análisis, como lo que vemos este infográfico de El País elaborado a partir de los resultados del INE, se demuestra que los médicos, los ópticos o los ingenieros en electrónica sí encuentran trabajo al terminar sus estudios sin problemas. Pero no así los técnicos navales, los licenciados en Ciencias Ambientales o los arquitectos. Además, en los primeros puestos están también los licenciados en ADE o estadística, y nada tiene de mala la tasa de empleo que logran los que se gradúan en formación y educación.
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Sigue siendo cierto que las ramas de conocimiento más castigadas por el desempleo son Artes y Humanidades, con un 28% tal y como nos muestra el INE a diciembre de 2015, pero muy de cerca le siguen las Ciencias (24%), por delante de la rama de Ciencias Sociales y Jurídicas (20,4%). Después irían las Ciencias de la Salud (14%) y la Ingeniería y Arquitectura (15%).
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(Como ves, este gráfico de Business Insider demuestra que la variación de desempleo en EE.UU. entre diversas carreras no es tan pronunciada como podríamos creer).
El problema está, entonces, en que estas atractivas cifras de éxito a la hora de estudiar una carrera tienen mucho que ver también con otros factores, como si estudiaste en una universidad privada, cuál es tu comunidad autónoma y cuál es tu mismo género. En España, es estadísticamente más probable que encuentres empleo al terminar la carrera si eres un hombre que ha estudiado Filología en la San Pablo CEU en Madrid que si eres una mujer licenciada en Física en Canarias.
Instituciones como el Centro Europeo para el Desarrollo de la Vocación Profesional también han hablado sobre esa mayor demanda de profesionales STEM en el mercado laboral, y hablan de una variación en el 14% de incremento hasta el final de la década, mientras que el aumento de la demanda para el resto de titulados alcanza, de media, el 3%.
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Es decir, que sólo los que estén empezando ya sus estudios en materias de ciencias, ese 1% de todos los estudiantes universitarios de nuestro país, podrían ver buenos frutos en nuestro mercado laboral, y no conviene emocionase con las perspectivas de un misterioso futuro del que aún es muy difícil hacer previsiones a largo plazo. Y si no, que se lo pregunten a aquellos que estudiaron arquitectura hace 10 años pensando en lo bien que les iba a los que la estudiaron hace 20.
Además, a estos datos hay que añadir el factor de nuestra situación particular, ya que puede que estemos sobredimensionando los trabajos que necesitan de una especialización en ciencias de nuestro mercado. No sabemos cuál será la cifra de estos puestos en España, pero en Estados Unidos suponen sólo el 5.5% de su tejido laboral.

Porque estudiar letras sí vale para algo: para enseñarte a pensar de otra forma

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Vamos con Silicon Valley, cuna que ha promovido el percal STEM en el que nos encontramos. De allí viene Damon Horowitz, experto en Inteligencia Artificial graduado en el MIT y con amplia experiencia en el desarrollo de modelos informáticos avanzados. Horowitz se metió a estudiar filosofía justo cuando las empresas se lo rifaban por sus descubrimientos en el campo de la IA. Llegado el momento este técnico, que no estaba seguro de haber pensado con claridad lo que estaba desarrollando, cambió el apolillado ambiente del mundo de la programación por el de las cuestiones artísticas e intangibles del ser humano.
Allí se dio cuenta de que en su entorno habitual carecía de estímulos que le ayudasen a comprender de fondo en qué consistía lo que estaba desarrollando. Una carrera más enfocada al planteamiento de las preguntas que a la consecución de respuestas es lo que, según él defiende, "fue la mejor decisión de su vida", le sirvió para mejorar sus capacidades de visión estratégica y solución creativa de problemas y también para desarrollar Aardvark, el programa que culminó sus estudios científicos. Ahora trabaja como Director de Ingeniería y Filosofía en Google.


¿Un hecho aislado? Nada más lejos. Por un lado, porque sólo un tercio de los directores y directoras de las grandes empresas tecnológicas de EE.UU. tienen un diploma en ingenierías o computación (los demás cavilan entre estudios relacionados con el mundo empresarial, ciencias de la salud y también estudios en humanidades).
Y por el otro, porque son muchos los jefes de este mismo ámbito empresarial los que han encontrado, tardíamente, lo necesario de estas para el ámbito del desarrollo tecnológico. Hay aquí al menos cinco CEOs de la Bahía de San Francisco que han declarado públicamente su preferencia por los estudiantes de letras que por los de ciencias a la hora de embarcarse en proyectos tecnológicos, pero estas declaraciones no son más que la punta de lanza.
Como ya sabemos, el mismísimo Steve Jobs tuvo unos estudios, cuanto menos, eclécticos en diversas materias. A él se le daba bien el diseño y la visión innovadora, no programar. "Es la tecnología que se fusiona con las artes, la que se casa con las humanidades la que produce los resultados que en Apple realmente nos entusiasman", dijo en su famosa presentación del iPad. Y es esta forma de ver el pensamiento crítico de las humanidades como parte sustancial de la creación de cualquier proyecto lo que nos encontramos en gran parte de las declaraciones de los desarrolladores más reconocidos de la capital mundial de la tecnología. Y no están equivocados. Las cifras también validan su teoría.

Porque también los de letras pueden (y deben) adaptarse

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En esencia, puede que el gran problema de fondo sea un sistema educativo que refuerza con tanto ahínco la idea de que estas dos ramas del saber están tan divorciadas la una de la otra, cuando no es del todo así. Como cuenta Juan Luis Suárez, catedrático de la universidad de Western Ontario, el nuevo entorno tecnológico necesita de la fusión de humanistas e ingenieros, pero los primeros también deben aprender a amoldarse a las necesidades de los segundos y enfocar más sus esfuerzos por canalizar sus ideas a premisas útiles. Salir de la llamada torre de marfil.
Es decir, que el nuevo perfil de humanista tiene menos que ver con alguien impartiendo imbricadas lecciones orales para explicar el concepto de “mundo” en Heidegger y más que ver con saber mostrar esa información de forma que todo el mundo pueda verla de forma clara y precisa, en un gráfico o en un mapa visual. En este nuevo entorno es esencial aprender a colaborar y a experimentar con herramientas digitales, y eso es lo que le toca aprender a los de letras. “A mis estudiantes, en vez de pedirles un ensayo les digo que armen una base de datos o que hagan un trabajo multimedia”, dice Suárez.
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Humanidades2 Infográfico del colectivo 4Humanities
Y no parece que se trate sólo de la idea de un profesor de Ontario. ¿Te suena de algo el Giro computacional? Es lo que estudió exhaustivamente David M. Berry en su libro The Computational Turn: Thinking about the Digital Humanities, de 2011, en el que explicaba cómo las técnicas computacionales afectan en todos los aspectos de las disciplinas, también a las humanidades, y cómo la implantación de los descubrimientos científicos de los últimos tiempos pueden conducir a un cambio epistemológico revolucionario.
Este esencial libro describe la evolución que se viene produciendo desde mediados de los años 90 (bueno, vale, el IRIS Intermedia de la Universidad de Brown puede ser el ejemplo pionero) en ciertas universidades norteamericanas, como la UCLA, donde desde hace unos años se vienen impartiendo materias llamadas Humanidades Digitales o Informática Humanística.
En las HD combinan las metodologías propias de las disciplinas humanísticas tradicionales con el uso de herramientas informáticas permitiendo la modularización y recombinación de las disciplinas, es decir, yendo más allá que a la mera captación de nuevos datos y patrones. La cultura se conecta, ahora, de una forma más profunda, una que deja claro que las ciencias y las letras nunca han dejado de ser lo mismo: la base de todo el conocimiento humano.

sábado, 19 de mayo de 2018

DIFERENCIA GENERAL ENTRE LA FILOSOFIA DEMOCRITEA Y EPICUREA DE LA NATURALEZA

DIFERENCIA GENERAL ENTRE LA FILOSOFIA DEMOCRITEA Y EPICUREA DE LA NATURALEZA

Indice
Prefacio

Primera parte

 I.Objeto de la disertación

II. Juicio sobre la relación de la física democrítea y la epicúrea

III. Dificultades relativas a la identidad de las filosofías democrítea y epicúrea de la naturaleza

Segundaparte

I. La desviación de los átomos de la línea recta
II.Las cualidades del átomo
III.Los átomos principios y los átomos elementos
IV.Eltiempo
V.Losmeteoros

Notas

APENDICES

De las notas sobre la disertación
El devenir filosofía del mundo y el devenir mundo de la filosofía
Sobre.la moral de Plutarco
La razón y las pruebas de la existencia de Dios
De los escritos preparatorios para la disertación
La inmortalidad individual. Sobre el feudalismo religioso. El infierno del vulgo

PREFACIO

La forma de este trabajo hubiera sido, por un lado más rigurosamente científica y, por otro, menos pedante en ciertos puntos si su intento primitivo no se hubiese circunscripto a convertirlo en una tesis de doctorado. Razones extrínsecas me deciden, sin embargo, a publicarlo según su presente aspecto. Creo, además, que he resuelto aquí un problema hasta ahorainsolubledentrodelahistoriadelafilosofíagriega. Los especialistas saben que para el tema de esta disertación no existen trabajos anteriores de ninguna clase. Hasta nuestros días todos se hancontentado con repetir lassimplezas de Cicerón y Plutarco. Gassendi, que liberó a Epicuro de la prohibición que le habían impuesto los padres de la Iglesia y toda la Edad Media, período de irracionalidad victoriosa, sólo presenta en su exposición un momento interesante. Busca acomodar su conciencia católica con su ciencia pagana, a Epicuro con la Iglesia, trabajo perdido por otra parte. Es como si se quisiera arrojar el hábito de una monja cristiana sobre el cuerpo bellamente floreciente de la Lais griega. Gassendi, por cierto, aprendió más filosofía en Epicuro que lo que pudo enseñarnos sobre él. Debe considerarse este estudio sólo como anticipo de un escrito más amplio en el que expondré con detalles el ciclo dela filosofía epicúrea, estoica y escéptica y sus relaciones con toda la especulación helénica. Allí he de eliminar las faltas de forma y otras semejantes del presente ensayo. Hegel ha determinado, en verdad, con exactitud en sus grandes líneas lo general de los mencionados sistemas, pero en el plan maravillosamente vasto y audaz de su historia de la filosofía, del que puede hacerse arrancar la historia de esta disciplina, no era posible, por una parte, entrar en los pormenores, y, por otra, su concepción de lo que llamó lo especulativo por excelencia le impidió a este gigantesco pensador reconocer en esos sistemas el alto significado que ellos tienen para la historia de la filosofía griega y el espíritu griego en general. Estos sistemas constituyen la clave de la verdadera historia de la filosofía helénica. En cuanto a sus relaciones con la vida griega, se halla una indicación más profunda en un escrito de mi amigo Klippen, Friedrich der Grosse und seineWidersacher (Federico el Grande y sus adversarios). Si hemos agregado, como apéndice, una crítica de la polémica de Plutarco contra la teología de Epicuro, ello se debe a que esta controversia no es un caso aislado, sino la expresión de un hecho que representa en sí, de modo eminente, el vínculo entre el entendimiento teologizante y la filosofía.
Entre otras cosas no trataremos, en la crítica, de demostrar la falsedad general del punto de vista de Plutarco cuando arrastra a la filosofía ante el tribunal de la religión. Sobre ésto baste, en lugar de otro razonamiento, este pasaje de David Hume: "Es por cierto una especie de injuria para la filosofía cuando se la constriñe —a ella, cuya autoridad soberana debería ser reconocida en todas partes— a justificarse, en cada oportunidad, a causa de sus consecuencias y a defenderse desde el instante que entra en conflicto con cada arte y ciencia. Esto hace pensar en un rey que fuera acusado de alta traición contra sus propios súbditos." La filosofía, mientras una gota de sangre haga latir su corazón absolutamente libre y dominador del mundo, declarará a sus adversarios junto con Epicuro: "No es impío aquel que desprecia a los dioses del vulgo, sino quien se adhiere a la idea que la multitud se forma de los dioses." La filosofía no oculta esto. La profesión de fe de Prometeo: "En una palabra, ¡yo odio a todos los dioses! ", es la suya propia, su propio juicio contra todas las deidades celestiales y terrestres que no reconocen a la autoconciencia humana como la divinidad suprema. Nada debe permanecer junto a ella. Pero a los despreciables individuos que se regocijan de que en apariencia la situación civil de la filosofía haya empeorado, ésta, a su vez, les responde lo que Prometeo a Hermes, servidor de los dioses: "Has de saber que yo no cambiaría mi mísera suerte por tu servidumbre. Prefiero seguir a la roca encadenado antes que ser el criado fiel de Zeus". En el calendario filosófico Prometeo ocupa el lugar más distinguido entre los santos y los mártires. 

Berlín, marzode1841

miércoles, 14 de marzo de 2018

Muere Stephen Hawking, el físico británico que revolucionó nuestra manera de entender el universo

Muere Stephen Hawking, el físico británico que revolucionó nuestra manera de entender el universo


Stephen Hawking
Image caption Hawking padecía desde joven una enfermedad motoneuronal relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica. Foto: BBC/Richard Ansett

La suya se había convertido en la imagen de la ciencia, pero también de la humanidad.
El físico británico Stephen Hawking falleció este miércoles a los 76 años, según informó su familia.
Se va uno de los científicos más prestigiosos y uno de los divulgadores más populares de las últimas décadas.
"Estamos profundamente tristes por la muerte de nuestro padre", dijeron sus hijos Lucy, Robert y Tim.
"Era un gran científico y un hombre extraordinario cuyo trabajo y legado vivirán por muchos años", señalaron en un comunicado.
Nacido el 8 de enero de 1942 en Oxford, en Reino Unido, estaba considerado como uno de los científicos más influyentes desde Albert Einstein, no sólo por sus decisivas aportaciones al progreso científico, sino también por su constante preocupación por acercar la ciencia al público y su coraje frente la enfermedad degenerativa que padecía y que lo postró en una silla de ruedas.
Hawking necesitaba un sintetizador electrónico para poder hablar, pero su voz acabó escuchándose en todo el mundo.
Para desplazarse, usaba su silla, que controlaba con el movimiento de cabeza y ojos.

Postrado por una enfermedad

Hijo de un biólogo que decidió sacar a su familia de Londres para ponerlos a salvo de los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, Hawking creció en la ciudad de St Albans.
Como estudiante, no tardó en demostrar su valía. Se graduó con honores en Física en Oxford y más tarde obtuvo un posgrado en Cosmología en la Universidad de Cambridge.
Al joven Hawking le gustaba montar a caballo y el remo.

Stephen Hawking.Derechos de autor de la imagen PA
Image caption Hawking pensaba que el universo se regía por leyes establecidas.
Pero a los 21 años todo cambió. Comenzó a notar que sus movimientos eran cada vez más torpes y fue entonces cuando se le diagnosticó Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad motoneuronal.
Por aquel entonces planeaba la boda con Jane Wilde, su primera esposa.
Los médicos vaticinaron que no viviría más allá de dos años.


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Conoce cuál era el mayor deseo del físico Stephen Hawking

Conoce cuál era el mayor deseo del físico Stephen Hawking
"El compromiso me salvó la vida. Me dio una razón para vivir", contó él años más tarde.
La pareja tuvo tres hijos.
Hawking desafió todos los pronósticos y la enfermedad avanzó más lentamente de lo previsto, pero con los años acabó dejándolo con movimiento sólo en dos dedos y algunos músculos faciales.
Esto no impidió que siguiera trabajando en sus teorías y difundiéndolas por medio de libros y eventos públicos.
En 1988 había completado su "Breve Historia del Tiempo", que con más de 10 millones de copias vendidas en todo el mundo se convirtió en un éxito absoluto.
Sus teorías

Stephen HawkingDerechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption En 2004 desbarató su propia teoría y concluyó que los agujeros negros no lo absorben todo.
Había demostrado que la pasión a la que dedicó toda su vida, estudiar las leyes que gobiernan el universo, también podía ser atractiva para el gran público.
Logró que su discapacidad se convirtiera en una de las claves de su obra científica. Cuando perdió la movilidad de los brazos, se empeñó en ser capaz de resolver los cálculos más complejos solo con la mente, sin anotar ni resolver ecuaciones.
Pronto empezó a proponer tesis revolucionarias que cuestionaban los cánones establecidos.
Una de sus afirmaciones más osadas fue la de considerar que la Teoría General de la Relatividad formulada por Einstein implicaba que el espacio y el tiempo tuvieron un principio en el Big Bang y su fin en los agujeros negros.
En 1976, y siguiendo los enunciados de la Física cuántica, Hawking concluyó en su "Teoría de la Radiación" que los agujeros negros -esas regiones con tal fuerza de gravedad que ni la luz puede escapar de ellas- eran capaces de emitir energía y perder materia.
En 2004 se refutó a sí mismoy llegó a la conclusión de que los agujeros negros no lo absorben todo.
"El agujero negro sólo aparece en silueta pero luego se abre y revela información sobre lo que ha caído dentro. Eso nos permite cerciorarnos sobre el pasado y prever el futuro", dijo el científico.

Más breve aún...

Hawking jugó un papel definitivo en la difusión de la cosmología en términos fáciles de comprender para el público general.

Hawking con su familiaDerechos de autor de la imagen AFP
Image caption El científico utilizaba un sintetizador de voz para comunicarse y una silla de ruedas controlada por el movimiento de cabeza y ojos.
Consciente de que su libro había vendido mucho, pero debido a su complejidad había sido terminado por pocos, Hawking sacó una versión más breve (de la ya breve historia del tiempo) y más "legible".
El físico británico intentó por todos los medios que la gente se acercara a los misterios del universo y en busca de este objetivo no dudo en recurrir al humor.
En una aparición en el popular programa de televisión "Los Simpsons", el científico le advertía a Homero que le iba a robar su idea de que el universo tiene forma de rosca.
Otra muestra de su manejo de la ironía está presente en su propio sitio en internet, con anécdotas contadas por él mismo.
"Cuando tuve que dar una conferencia en Japón, me pidieron que no hiciera mención a un posible colapso del universo, porque esto podría afectar el mercado bursátil... ", escribió.
"Sin embargo, puedo asegurarle a cualquiera que esté preocupado por sus inversiones que es un poco temprano para vender: aún si el Universo llega a su fin, esto no ocurrirá hasta dentro de al menos 20.000 millones de años".

jueves, 12 de octubre de 2017

Problemas en torno a la denominación del lenguaje científico-técnico: ciencia, técnica, tecnología e ingeniería Inmaculada

Problemas en torno a la denominación del lenguaje científico-técnico: ciencia, técnica, tecnología e ingeniería Inmaculada

 Álvarez de Mon Universidad Politécnica de Madrid

El objetivo de este trabajo es pues clarificar el significado y uso de los términos ciencia, técnica, tecnología e ingeniería en la denominación de lo que se considera lenguaje científico y lenguaje técnico y de esta forma justificar la preferencia por el término “científico-técnico” para referirse a los trabajos o estudios que se ocupan de estas disciplinas.

Introducción

El inglés de la ciencia y la tecnología ha sido el origen y una de las ramas principales de esa línea de investigación conocida como inglés para fines específicos (IFE), traducción de la expresión inglesa English for Specific Purposes (ESP). Así lo confirman Swales (1985, x), quien afirma: EST is the senior branch of ESP -senior in age, larger in volume of publications and greater in number of practitioners employed y Alcaraz (2000: 16), quien nos dice: Se acuñó el término English for Science and Technology, que durante ese período inicial se consideró prácticamente sinónimo de ESP. Sin embargo, en la actualidad, el inglés de la ciencia y la tecnología es sólo una de las ramas posibles del IFE, que ahora se conoce como Inglés profesional y acadé- mico (Alcaraz, 2000). Es interesante destacar la precisión de esta denominación que describe la doble naturaleza de este enfoque didáctico y los dos entornos con los que está relacionado, la actividad académica y la actividad profesional. Resulta, además, el término genérico idóneo para englobar el inglés de la ciencia y la tecnología, junto con las otras variedades posibles como el inglés de los negocios o el inglés jurídico. A pesar del predominio inicial del Inglés de la ciencia y la tecnología y la riqueza de trabajos a los que dio lugar, su estudio más detallado detecta una serie de problemas. En primer lugar, la denominación parece atender al contenido alrededor del cual gira la enseñanza de la lengua, pero en la práctica los profesionales implicados atienden a otros criterios como el entorno académico en el que ejercen la enseñanza o las destrezas lingüísticas a las que dedican una atención primordial. Incluso a la hora de describir el contenido temático, los trabajos existentes optan por denominaciones más específicas acordes con los campos que tratan. Cuando un…
  
Ciencia, técnica, tecnología e ingeniería

En este apartado, se abordan las diferencias en el uso de los términos, “ciencia”, “técnica”, “tecnología” e “ingeniería”, en inglés y en español. Una de las razones de las discrepancias presentes en la denominación es la falta de equivalencia que existe entre los términos usados en inglés y en español para referirse a la técnica. El concepto español de “técnica” no coincide exactamente con los conceptos correspondientes a las palabras inglesas technique o technic.
En español, la palabra “técnica” se puede emplear para referirse, en general, a la aplicación de la ciencia a la modificación de la realidad o, con un significado más específico, para denominar una habilidad concreta para realizar algo. Para distinguir entre el significado general y el específico, el español utiliza la contraposición artículo determinado / indeterminado, la técnica en general en contraposición a una técnica en particular. Esta polisemia del término español se comprueba en la…


martes, 1 de agosto de 2017

EL PENSAMIENTO DE GADAMER EN EL CONTEXTO DE LA HISTORIA DE LA HERMENÉUTICA PEDRO KARCZMARCZYK


EL PENSAMIENTO DE GADAMER EN EL CONTEXTO DE LA HISTORIA DE LA HERMENÉUTICA PEDRO KARCZMARCZYK


1. La hermenéutica entre explicación y comprensión. Tal vez la mejor manera de introducirnos en el pensamiento de Gadamer sea tomar en cuenta las repercusiones que el pensamiento de este autor ha tenido. Las repercusiones más virulentas, aquellas con las que el nombre del autor se asocia aún para quien no posee sino un conocimiento muy vago del mismo, están relacionadas con la problemática de la objetividad de la interpretación y el problema del relativismo y, vinculadas con estas, el uso polémico que nuestro autor hace de las nociones de autoridad, prejuicio, y tradición. Para ello intentaremos ubicar su pensamiento en la historia de la hermenéutica, de modo que pueda apreciarse la afección histórica del pensamiento gadameriano. Internarse en un relato de la historia de la disciplina conocida como hermenéutica equivale a apreciar las diferentes funciones que dicha disciplina desempeñó a lo largo de los siglos.

Hemos dicho la última frase con toda intención, puesto que cuando uno se asoma “en la historia de la disciplina conocida como hermenéutica”, difícilmente deje de preguntarse si lo que actualmente se conoce como hermenéutica en el pensamiento contemporáneo es el único heredero legítimo de lo que antiguamente se conoció como hermenéutica.1  (1 Aquí hacemos una referencia deliberada a Wittgenstein quien se preguntaba si lo que actualmente conocemos como filosofía es el único heredero legítimo de lo que acostumbró a llamarse filosofía. Ver Cuadernos azul y marrón, p. 96)

En la historia de la hermenéutica no faltan los desarrollos debidos a motivos internos, como la especialización en las funciones, o la ampliación del ámbito de objetos cubiertos; pero en dicha historia encontramos también discontinuidades, como por ejemplo la pérdida de algunos rasgos que en su momento hubieran sido considerados, por los practicantes de la disciplina, como rasgos definitorios de la misma. Sea como sea, un breve repaso histórico nos permitirá relevar los diferentes significados que el término fue adquiriendo, y que hoy, en primer o segundo plano, permanecen ligados al campo semántico que rodea al término hermenéutica. Este repaso nos permitirá también señalar las tensiones que el en siglo XIX definieron la problemática de la que se nutre, con la que discute y que intenta resolver o disolver la hermenéutica gadameriana. Veamos primero la etimología del término ‘hermenéutica’. ‘Hermenéutica’ proviene del griego ‘hermeneuein’ que significa expresar, explicar, traducir, aclarar o interpretar, hermeneia significa interpretación, y los otros sustantivos derivados de los significados de ‘hermeneuein’. La palabra ‘hermenéutica’, con el significado “arte de la interpretación”, parece haber aparecido por primera vez en 1654 en la obra de J.C. Dannhauer Hermeneutica sacra sive methodus exponendarum sacrarum litterarum.2  La “prehistoria” de la hermenéutica o, digamos mejor, la hermenéutica temprana, se desarrolla como una disciplina que, al amparo de la filología, entendía que su objetivo primordial consistía en la reconstrucción del texto original. La hermenéutica se practicó de acuerdo a esta concepción hasta el siglo XVI. Esta tarea se desarrollaba bajo la comprensión general de que la reposición del texto auténtico contaba simultáneamente como el establecimiento de su verdadero significado. La reconstrucción del texto original, de manera “casi artesana” en palabras de Gadamer,3 era considerada, por derecho propio, como el establecimiento del significado auténtico de un texto. Esto suena bastante extraño en nuestros días, marcados por el hecho de que desde diferentes posiciones teóricas, entre ellas la hermenéutica de Gadamer, se ha señalado el carácter polisémico, abierto a la interpretación, como un rasgo inherente a todo texto. Pero un mínimo trabajo de contextualización puede ayudarnos a comprender la naturalidad de este supuesto de la antigua hermeneútica. Lo que hay que señalar es que el fenómeno conocido hoy como “recepción” de los textos es un fenómeno que ha sido objeto de un reconocimiento tardío y sujeto a condiciones determinantes de diferente tipo. Varios estudiosos coinciden en señalar que el fenómeno de la recepción no resultó visible mientras la producción de un texto y la interpretación del mismo se desarrollaron dentro de tradiciones hermenéuticas semejantes, o bien cuando producción y recepción se desarrollaron dentro de tradiciones diferentes, la distancia, geográfica o temporal, impidieron que la divergencia fuera percibida.4

Por otra parte, este supuesto estaba apoyado, en buena medida, en un hecho vinculado con el desarrollo tecnológico, dado que la técnica de la trascripción manual de los textos daba lugar, incesantemente, a múltiples versiones de los mismos, generando no sólo la necesidad de recomponer el texto auténtico, sino también avalando indirectamente la convicción de que reestablecer el texto original era reestablecer el significado auténtico, ya que la divergencia entre los textos constituía un motivo obvio a la hora de explicar divergencias y malentendidos.  En el siglo XVI el debate entre católicos y protestantes sobre el texto de la Biblia le dio a la hermenéutica un relieve e importancia que hasta entonces no había tenido. También entonces la hermenéutica registró el impacto de la aparición de la imprenta, que implicaba la desaparición de una de las razones de ser de la hermenéutica que hemos mencionado en el párrafo anterior. Sin embargo, esto no cambió sustancialmente la función de ésta. A lo sumo “intelectualizó” un poco la función, que sigue ligada al establecimiento del texto original, sólo que ahora el hermeneuta, desligándose de la recomposición de textos debido a distorsiones en la transmisión de los mismos, se dedica a establecer la autenticidad o inautenticidad de los textos.  En virtud de ello la hermenéutica era estimada también como una disciplina auxiliar de la historiografía para establecer la legitimidad de los documentos.  Es en el siglo XVIII cuando se producen los cambios decisivos en la concepción de la tarea y el alcance de la hermenéutica. El cambio decisivo puede resumirse, en las palabras de Zygmunt Bauman, como el paso que va de la filología a la psicología.5 El agente de esta transformación fue el movimiento romántico. Poco tiempo antes el “giro copernicano” kantiano había descubierto el papel del sujeto en el proceso de conocimiento. El romanticismo, por su parte, realizó un giro   semejante, descubriendo al artista detrás de la obra de arte. La concepción romántica de la obra de arte rompió con la tradición inveterada de la mímesis, en la que la obra de arte se entendía como el reflejo de algo fuera de la obra, y pasó a entender la obra de arte como una “expresión” de las emociones y pensamientos del autor. Esta concepción implicó, ahora sí, la revisión de un supuesto fundamental de la hermenéutica anterior, ya que implicaba que el significado de la obra debía buscarse más allá del texto. Con el romanticismo, la hermenéutica va “más allá del texto” también en otro sentido. El modelo con que la hermenéutica romántica se proponía abordar la interpretación de textos, -encontrar los pensamientos, ideas o emociones que están por debajo del mismo-, lleva a entender como objetos susceptibles de interpretación a prácticamente toda producción humana -símbolos pictóricos, huellas, inscripciones en cerámicas, monumentos, esculturas, leyes, costumbres, etc.



Friedrich Schleiermacher (1768-1834) imbuido de estas ideas románticas intentó desarrollar una hermenéutica general, entendida como un arte general de la comprensión. La idea central de la hermenéutica de Schleiermacher es que el hallazgo del significado genuino debía trascender el análisis inmanente de los textos, de manera que la comprensión debía realizar el reverso del acto de la composición o creación de un texto. Para este autor, comprender un texto implica reproducir el proceso creativo -la experiencia mental- de su autor.

Si bien tenemos que aproximarnos a la singularidad del autor analizando su vocabulario para intentar llegar al significado preciso con que el autor usaba las palabras o a través de un estudio minucioso de su estilo (interpretación gramatical), para dilucidar realmente el sentido de sus textos, este estudio debe complementarse con uno del contexto histórico y biográfico en el cual el autor escribió su obra, el que debe culminar en un acto adivinatorio o genial, un acto de empatía, que nos pone en contacto con la mente del autor y nos permite así reproducir su experiencia mental (interpretación psicológica). Resulta, entonces, que la intención del autor es el criterio último para determinar la corrección de la interpretación.  Como consecuencia de la concepción romántica, la relación de la hermenéutica con la filología y con la historia se transforma profundamente. De disciplina auxiliar a las mismas, la hermenéutica ha pasado a valerse de la filología y de la historia como disciplinas auxiliares para sus propios propósitos. La hermenéutica ha definido así un ámbito de estudio independiente, la interpretación del significado, el cual se entiende como un ámbito de una naturaleza completamente diferente a los textos –u otros soportes- en los que éste se plasma. Probablemente debamos contar como un hecho afortunado en la historia de las ideas que en Alemania se desarrollara la hermenéutica, y que en virtud de algunos de sus logros adquiriera cierto prestigio que le iba a permitir resistir a la tendencia intelectual dominante en el siglo XIX, apoyada por los rotundos éxitos en ciencias como la física y la química, acerca de que los estudios de los asuntos humanos debían emular los métodos y procedimientos de las ciencias naturales, idea de la que Comte, en Francia, y Mill, en Inglaterra, se hacían eco sin problematizarla mayormente.  Si, como lo explicaba Comte, el desarrollo de las ciencias naturales consiste en el tránsito desde el estadio ‘teológico’ o ‘metafísico’ al estadio ‘positivo’ de la humanidad, -es decir, en la reducción de la comprensión a la explicación- para los hermeneutas abrazar este ideal de unidad metodológica implicaba el abandono de su práctica. El desarrollo de la hermenéutica había ocurrido con una dirección contraria a la del desarrollo de las ciencias naturales. La ciencia natural se constituyó como ciencia dejando de lado el estudio de las causas finales aristotélicas en el ámbito de la naturaleza para concentrarse en el estudio de las causas eficientes. Ya sea a través de su fundamentación en la metafísica dualista cartesiana, que permitía pensar a la res extensa como un dominio en el que sólo operaba la causalidad eficiente aristotélica, o en la epistemología empirista de Hume a través del rechazo a la idea de que podamos comprender la conexión regular entre fenómenos, de algún modo “desde adentro”,6 como una conexión lógica o metafísicamente necesaria, la nueva ciencia se constituyó construyendo un ámbito de estudio despejado de la injerencia de cualquier propósito o finalidad.7 Evidentemente, la nueva ciencia imponía una pregunta: ¿no dependerá la construcción de una ciencia en los asuntos humanos del abandono de la idea de propósito, intención, etc.?  Como señalamos, el desarrollo de la hermenéutica como disciplina científica, por el contrario, estuvo vinculado a la idea de propósitos, de comprensión “desde adentro”, es decir, al estudio de los propósitos en el mundo humano. En este sentido la hermenéutica se ubica como continuadora de la tradición aristotélica.8 El hermeneuta puede aceptar que en el mundo natural no hay propósitos, pero la existencia de propósitos y la necesidad de comprensión en el mundo humano le parecen evidentes. Ahora bien, de acuerdo a la concepción romántica, la comprensión de un acto humano debe ser buscada en la intención que le confiere sentido y, más específicamente, debe ser realizada a través de la identificación simpatética con otro ser humano. 

………

1 Aquí hacemos una referencia deliberada a Wittgenstein quien se preguntaba si lo que actualmente conocemos como filosofía es el único heredero legítimo de lo que acostumbró a llamarse filosofía. Ver Cuadernos azul y marrón, p. 96

2 Véase Inwood, Michael “Hermeneutics” 

3 Ver Verdad y método p. 226 Warheit und Methode, p. 178. De aquí en más VyM y WuM. 

4 Como señala Umberto Eco, el problema de la recepción permaneció invisible mientras la producción y la recepción de la obra eran realizados dentro de las mismas tradiciones hermenéuticas, un presupuesto que se ha ido corroyendo históricamente hasta el punto de que las condiciones de circulación propias de los mass media hacen imposible que el autor pueda anticipar en modoalguno las descodificaciones de las que será objeto su obra. Ver su “El problema de la recepción”. Encontramos precisiones sobre etapas previas de este proceso en Hans Robert Jauss en “Rezeption, Rezeptionsästhetik” en Historisches Wörterbuch der Philosophie, hrsg. V. Joachim Ritter u. Karlfried Gründer. Tomo 8, pp. 996-1004, Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, quien señala a la invención de la imprenta y el establecimiento de bibliotecas privadas como la condición de la liberación de la lectura respecto a determinadas instituciones, como la iglesia, que la tutelaban. Por su parte Pierre Bourdieu en “Campo intelectual y proyecto creador” en AAVV Problemas del estructuralismo, México siglo XXI, 1967, señala el surgimiento del público- mercado moderno como la condición de la ruptura con la institución del mecenazgo, la que garantiza en buena medida la coincidencia mencionada por Eco y la posibilidad de prever la decodificación de la propia obra. La ruptura con la institución del mecenazgo es, por otra parte, la condición de posibilidad de la aparición del “intelectual autónomo”, es decir, el intelectual que no reconoce más restricciones sobre su obra que las que impone su proyecto creador, que produce, en consecuencia, constantes rupturas en los códigos, en las expectativas del público, etc., teniendo por consecuencia que el sentido de sus producciones sea, por regla general, cuando menos, problemático.  5 Bauman, Z. La Hermenéutica y las ciencias sociales, p. 8

6 En el sentido de que, si el vínculo causal pudiera ser objeto de conocimiento, ello implicaría poder leer el futuro en un evento presente. 

7 Véase Karl Otto Apel Understanding and explanation, Parte I, cap. 2. 

8 Véase la contraposición entre dos tradiciones científicas, “galileana” y “aristotélica”, en von Wright, Explicación y comprensión.



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viernes, 28 de julio de 2017

CONVERSACIÓN, DIÁLOGO Y LENGUAJE EN EL PENSAMIENTO DE HANS-GEORG GADAMER FRANCISCO FERNÁNDEZ LABASTIDA


To cope with the intersubjective and communicative deficiencies of Heidegger's Analytics of Existence, Hans-Georg Gadamer developed a theory of language whose nature is at one time phenomenological and ontological. Inspired by Plato's dialectics and Aristotle's ethical and rhetorical works, Gadamer sees human linguistic capabilities as the defining trait of all that is human. Language lives in conversation, dialogically structuring all social and cultural relations. Language is the ambit in which human beings and their historical world take place. In Gadamer's thought, logos replaces being as the ontological support. In such a way, Gadamer's hermeneutical philosophy seeks to fill the void opened by the 20th Century deconstruction of Metaphysics.

Keywords: Heidegger, Analytics of Existence, Hans-Georg Gadamer, deconstruction of Metaphysics.

1. GADAMER, DISCÍPULO DE HEIDEGGER 

Durante el verano de 1922, después de haber defendido en mayo su tesis doctoral, Hans-Georg Gadamer se enfermó de poliomielitis2. La enfermedad misma y el peligro de contagio lo constriñeron a varios meses de cuarentena, encerrado en su casa. Por esas fechas, el neokantiano Paul Natorp —su maestro y director de tesis— recibió de Martin Heidegger un texto en el que este último exponía su modo peculiar de interpretar a Aristóteles. A raíz de la lectura de este escrito, Natorp propondrá a Heidegger al claustro académico como candidato para ocupar una de las cátedras vacantes de filosofía en la universidad de Marburgo3.
Para tener un detalle con su joven discípulo, que se encontraba aislado, Natorp le hizo llegar ese manuscrito. Su lectura produjo en Gadamer una impresión tan fuerte, que éste tomó la decisión de ir a Friburgo para continuar su preparación para la docencia universitaria bajo la guía de Heidegger.
En septiembre de ese mismo año comunicó por carta al mismo Heidegger sus planes, pero por su estado de salud sólo pudo cumplir sus deseos en abril de 1923. De abril a julio de ese año, Gadamer asistió a las clases del Filósofo de la Selva Negra sobre la ontología como hermenéutica de la facticidad, y participó en los seminarios que éste organizaba sobre el libro VI de la Ética a Nicómaco y las Investigaciones lógicas de Husserl. Heidegger se trasladó a Marburgo al inicio del curso 1923-24, y Hans-Georg Gadamer retornó con él, convirtiéndose en un testigo de excepción de los años en los que se gestó la analítica existencial heideggeriana, que cristaliza en la publicación de Ser y tiempo en 1927.
En un breve escrito de carácter autobiográfico, Gadamer recuerda las impresiones que le causó el encuentro con Heidegger:

«Lo que nos fascinó sobre todo fue la intensidad con que Heidegger hacía revivir la filosofía griega. Apenas éramos conscientes de que esa filosofía era más un contrapunto que un modelo de su propio preguntar. Pero la destrucción de la metafísica por Heidegger no era aplicable sólo al idealismo de la conciencia de la época moderna, sino también a los orígenes en la metafísica griega. Su crítica radical cuestionó tanto el carácter cristiano de la teología como la cientificidad de la filosofía. Frente a la inanidad del filosofar académico, que se movía en un lenguaje kantiano o hegeliano degradado y pretendía completar o superar una y otra vez el idealismo trascendental, Platón y Aristóteles aparecían de pronto como aliados de todo el que había perdido la fe en los juegos de sistemas de la filosofía académica, incluso en ese sistema abierto de problemas, categorías y valores hacia el que se orientaba la investigación fenomenológica de las esencias o el análisis categorial basado en la historia de los problemas. Los griegos nos enseñaban que el pensamiento de la filosofía no puede seguir la idea sistemática de una fundamentación última en un principio supremo para poder dar cuenta de la realidad, sino que lleva siempre una dirección: recapacitando sobre la experiencia originaria del mundo, pensar hasta el fin la virtualidad conceptual e intuitiva del lenguaje dentro del cual vivimos. Me pareció que el secreto del diálogo platónico consistía en esta enseñanza»4. 

En este pasaje, Gadamer esboza el núcleo del problema con el que los discípulos de Heidegger tuvieron que confrontarse continuamente. Se trata de la “destrucción” (Destruktion)5 nietzscheano-heideggeriana de la metafísica, es decir, del desenmascaramiento que estos dos autores llevan a cabo del engaño que a sus ojos representaría toda fundamentación última de la realidad en algo que se encuentre más allá del horizonte de la experiencia humana, es decir, el Dios personal de la tradición judeo-cristiana. Sin salir de las coordenadas marcadas por la contingencia, finitud e historicidad de todo lo humano que fija la ontología heideggeriana, Hans-Georg Gadamer intentará abrir una nueva vía a la comprensión del hombre. En búsqueda de las herramientas adecuadas para esta tarea, Gadamer acude sobre todo a la dialéctica socrático-platónica y a la filosofía práctica aristotélica. A partir de ellas, como medio de superación de las crisis del pensamiento post-metafísico, propone el retorno al carácter originalmente dialógico y lingüístico de la experiencia del hombre. Al final, esta empresa lo lleva a alejarse un poco de la analítica existencial de su maestro, desarrollando independientemente algunos temas que sin embargo estarán presentes en el pensamiento tardío de Heidegger.

2. ESE ANIMAL DOTADO DE LENGUAJE

Gadamer hace suya la definición aristotélica del hombre como animal dotado de logos: zoon logon ejon6.
El lenguaje, o más concretamente la lingüisticidad (Sprachlichkeit) del ser humano, en cuanto capacidad de compartir a otros de su interioridad por medio del habla y participar de la vida de los demás, es lo que distingue lo humano de lo meramente animal. Ahora bien, el concepto griego de λόγος no sólo apunta a la palabra como expresión de la capacidad lingüística del hombre —que se traduce con frecuencia con el término latino verbum—, sino también el despliegue mismo de la racionalidad y del pensamiento (ratio) por medio del lenguaje7.
Esta última acepción del término logos ha prevalecido en la traducción latina de la definición aristotélica del hombre como animal rationale, oscureciendo el aspecto lingüístico, que está íntimamente unido a la racionalidad.
Por eso, Gadamer subraya de intento la centralidad del lenguaje en el desarrollo de lo humano. El hombre es tal «en tanto que posee lenguaje, diferente por ejemplo de las llamadas de celo y de la advertencia de los pájaros.
El lenguaje es el medio mediante el cual se manifiestan hechos, si bien no siempre “verdaderos”. Sin embargo, esto implica que el comportamiento del ser humano no sigue vías instintivas fijas, tal como ocurre por ejemplo con las aves cuando tempranos fríos de invierno las impulsan a obedecer su instinto de migración y dejan morir de hambre a las crías que hasta ahora habían estado alimentando incansablemente en el nido.
Los seres humanos, en cambio, deben construir con los demás un mundo común por medio del intercambio permanente que se produce en la conversación»8. 
Sin embargo, la lingüisticidad como diferencia específica del ser del hombre que Gadamer propone, no es una simple trasposición a nuestro tiempo de la definición aristotélica del hombre como zoon lógon ejon. Gadamer lee e interroga a Aristóteles y a Platón desde la situación concreta en la que él se encuentra: el horizonte post-metafísico de la analítica existencial heideggeriana.
Este hecho da una coloración específica a su modo de interpretar a los clásicos griegos, pero al mismo tiempo lo obliga a poner en cuestión —y de algún modo a replantear— los fundamentos de la filosofía heideggeriana, yendo más allá de la temporalidad sobre la cual insiste la analítica existencial de Ser y tiempo.
Gadamer considera que la analítica existencial del primer Heidegger no se había liberado suficientemente del punto de vista del ego trascendental, que éste había heredado de la fenomenología husserliana.
En cambio, Gadamer pondrá en el centro de sus reflexiones la experiencia del otro, algo que para Heidegger ocupa un lugar secundario en los análisis del ser-en-el-mundo (In-der-Welt-Sein) del “ser-ahí” (Dasein). Desde la perspectiva gadameriana, las reflexiones sobre el cuidado (Sorge) y el “ser-con” (Mit-Sein) contenidas en Ser y tiempo no logran poner en primer plano la presencia originaria del otro en toda experiencia lingüística del mundo. «[…] nuestro ser es fundamentalmente un ser en relación a otro, y no simplemente “ser-con”; el sentido de su ser depende de su relación con el otro. Por el contrario, en Heidegger, justo cuando él desarro...
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1. Agradezco a Juan Andrés Mercado sus valiosas sugerencias y comentarios.
2. Actualmente, la fuente de información más completa sobre la vida del fundador de la hermenéutica filosófica, es J. GRONDIN, Hans-Georg Gadamer: una biografía, Herder, Barcelona 2000.
3. Dicho texto, que se había perdido en los años de la II Guerra Mundial, fue encontrado hace algunos años y publicado en 1989 con una introducción de Gadamer. Cfr. Die wiederaufgefundene „Aristoteles-Einleitung“ Heideggers von 1922. Erst-veröffentlichung im Jahre des 100. Geburtstages, en «Dilthey Jahrbuch» 6 (1989), pp. 227-269.
4. H.-G. GADAMER, Autopresentación de Hans-Georg Gadamer - 1977, en IDEM, Verdad y método II, Sígueme, Salamanca 1992, p. 380.
5. Como señala el mismo Gadamer, el concepto que expresa este término alemán de origen latino, introducido por Heidegger en los años 20, no tiene una connotación negativa: «Para nosotros, destrucción equivale a desmontaje, desmontaje de aquello que sirve de ocultamiento. Cuando queremos decir destrucción en sentido negativo no decimos Destruktion sino Zerstörung» [H.-G. GADAMER, Romanticismo temprano, hermenéutica, deconstructivismo (1987), en Idem, El giro hermenéutico, Ediciones Cátedra, Madrid 2001, p. 66]
6. «lógon de mónon anthropos ejei ton  zeon» [ARISTÓTELES, Política, A 2, 1253a 10]. Cfr. H.-G. GADAMER, Hombre y lenguaje (1965), en IDEM, Verdad y método II, cit., p. 145. 7. Cfr. H.-G. GADAMER, Europa y la “oikoumene” (1993), en IDEM, El giro hermenéutico, cit., p. 226; y A. DA RE, L’ermeneutica di Gadamer e la filosofia pratica, Maggioli, Rimini 1982, pp. 130–131.
8. H.-G. GADAMER, La hermenéutica y la escuela de Dilthey (1991), en IDEM, El giro hermenéutico, cit., p. 152.
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