lunes, 21 de septiembre de 2020

La Poética ––– Aristóteles

 La Poética ––– Aristóteles 

ÍNDICE......................................................................................................................2 

CAPÍTULO I.............................................................................................................3 

CAPÍTULO II ...........................................................................................................5 

CAPÍTULO III..........................................................................................................6 

CAPÍTULO IV..........................................................................................................7 

CAPÍTULO V ...........................................................................................................9 

CAPÍTULO VI........................................................................................................10 

CAPÍTULO VII ......................................................................................................12 

CAPÍTULO VIII.....................................................................................................13 

CAPÍTULO IX........................................................................................................14 

CAPÍTULO X .........................................................................................................16 

CAPÍTULO XI........................................................................................................17 

CAPÍTULO XII ......................................................................................................18 

CAPÍTULO XIII.....................................................................................................19 

CAPÍTULO XIV.....................................................................................................21 

CAPÍTULO XV ......................................................................................................23 

CAPÍTULO XVI.....................................................................................................24 

CAPÍTULO XVII ...................................................................................................26 

CAPÍTULO XVIII..................................................................................................27

 CAPÍTULO XIX.....................................................................................................29 

CAPÍTULO XX ......................................................................................................30 

CAPÍTULO XXI.....................................................................................................32 

CAPÍTULO XXII ...................................................................................................34 

CAPÍTULO XXIII..................................................................................................36 

CAPÍTULO XXIV..................................................................................................37 

CAPÍTULO XXV....................................................................................................39 

CAPÍTULO XXVI..................................................................................................42 

CAPÍTULO I 

1447a Como nuestro tema es la poética nos proponemos hablar no sólo de la poética misma sino también de sus especies y sus respectivas características, de la trama requerida para componer un bello poema, del número y la naturaleza de las partes constitutivas de (10) un poema1 y también de los restantes aspectos que. atañen a. la misma investigación. Hemos de seguir, pues el orden natural y comenzar con los primeros hechos. 1 

La epopeya y la poesía trágica, como asimismo la comedia, el ditirambo2 y, en su mayor parte, el arte de tocar la flauta y la cítara, son todos (15) imitaciones si se los considera de manera general. Pero, al mismo tiempo difieren entre sí de tres maneras ya por la diferencia de clase en sus medios, o en los objetos, o en la manera de sus imitaciones.3 Puesto que el color y la forma se usan corno medios por quienes (bien por el arte o la práctica constante) imitan y dibujan diversos objetos mediante su ayuda, y la voz (20) es empleada por otros, así también en el grupo de artes mencionado, los medios para ellos son, en general, el lenguaje y la armonía, empleados bien simplemente o en determinadas combinaciones. Una combinación de sólo armonía y ritmo es el medio adecuado en el arte de tocar la flauta y la lira y otras artes que responden a la misma descripción, por ejemplo la siringa (25) imitativa. El ritmo solo, sin la armonía, es el recurso en las imitaciones del bailarín; pues aun éste, mediante el ritmo de sus actitudes puede representar los caracteres de los hombres, así corno también lo que ellos hacen y sufren. Hay, además, un arte que imita sólo a través del lenguaje, sin armonía, en prosa o en verso, ya en uno o en pluralidad de metros. 

1447b Esta forma de imitación carece un nombre hasta hoy. No tenemos, en efecto, nombre común para un mimo de Sofrón (10) o de Jenarco4 y para un diálogo de Sócrates; y ciertamente tampoco tenemos un término si la imitación en ambos ejemplos fuera en trímetros o elegíacos u otro tipo de verso. Es verdad que la gente agrega la palabra poeta al nombre de un metro y habla de poetas elegíacos y poetas épicos, y piensa que se los llama poetas no en razón (15) de la índole imitativa de su trabajo, sino de manera indiscriminada a causa del metro en que escriben. Aun si una teoría médica o de filosofía física se expresara en forma métrica, sería común designar al autor de este modo. Homero y Empédocles, sin embargo, no tienen entre sí ninguna afinidad, fuera del metro en que se expresan; de modo que si a uno se le llama poeta (20), al otro se le debería designar físico y no poeta.

1 Las cifras entre paréntesis indican las líneas en que se divi-den las secciones a y b, según la numeración asignada a las obras clásicas a partir del restablecimiento de los textos origi-nales, y aceptada como una convención internacional. 

2 El ditirambo era en su origen un himno cantado en honor de Dionisio. Su evolución en Corinto dio nacimiento a la tragedia. 

3 La palabra imitación, rnírnesis en griego, se debe entender, corno representación de la realidad. 

4 Sofrón de Siracusa, autor de mimos, contemporáneo de Eurípides. Jenarco trabajó en la misma línea. 5 Trágico ateniense. Floreció hacia el 380. Quedan escasos fragmentos. 


Estaríamos en la misma posición, por supuesto, si la imitación en estos ejemplos fuera en todos los metros, tal como el Centauro de Queremón5 (una rapsodia compuesta de versos de toda clase), y habría que reconocer a Queremón como poeta. Suficiente, pues, para estas artes. Existen, en suma, algunas otras artes que combinan todos los medios enumerados (25), ritmo, melodía y verso, por ejemplo, la poesía ditirámbica y nómica6 , la tragedia y la comedia, con la diferencia, empero, de que las tres clases de medios son todos empleados juntos en algunos de ellos, y en otros aparecen separados, uno después de otro. Tales son las diferencias que yo establezco entre las artes en cuanto a los medios de realizar la imitación.  

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domingo, 20 de septiembre de 2020

Las bases de la teoría económica

Las bases de la teoría económica

La modelización de la economía es difícil. El recurso intensivo a las matemáticas no ha dado en economía los resultados esperados y los modelos se alejan cada vez más del mundo real.

La economía proclama su carácter científico: la antigua denominación de "economía política" ha sido reemplazada por la de "ciencia económica". ¿Está justificado este cambio? Para juzgarlo, analizaremos el proyecto y la evolución de la corriente dominante, la llamada neoclásica. Según ella, la teoría económica sólo puede acceder al nivel científico pagando el precio de una formalización matemática de la producción y de los intercambios. Busca el origen de los fenómenos económicos y sociales en los comportamientos individuales (individualismo metodológico), que intenta aprehender tomando como ejemplo la forma en que físicos, químicos y biólogos describen los fenómenos naturales basados en modelos de comportamiento de átomos, partículas elementales, moléculas, células y genes. ¿Cómo caracterizar estos átomos de la economía que son los individuos o las empresas? ¿Qué tipos de relaciones se establecen entre ellos? ¿Podemos derivar leyes de sus comportamientos?

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Examinaremos cómo responden los economistas neoclásicos a estas preguntas, empezando por el modelo de competencia perfecta, punto de partida y referencia constante de sus análisis.

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La ciencia económica, como las demás, se plantea preguntas. Pero no encuentra más que atisbos de respuestas. La economía parece abocada a seguir siendo durante largo tiempo un conocimiento problemático y poco riguroso.

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La filosofía de la economía

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De los modelos predictivos a los métodos experimentales.

La filosofía de la economía está actualmente estructurada en torno a tres áreas relativamente independientes. En primer lugar, está la que se dedica a las cuestiones epistemológicas, metodológicas y ontológicas que surgen en la práctica científica de los economistas (podríamos considerar que es la parte de la filosofía de la ciencia que se dedica específicamente a la economía). En segundo lugar, está el área dedicada a la teoría de la elección racional, que comparte objeto de estudio con la filosofía de la acción. Y finalmente, tenemos la filosofía política dedicada a la justicia redistributiva.

Dedicaremos este artículo a la primera de esas áreas. En concreto, nos centraremos en dos cuestiones que han dado lugar a interesantes debates filosóficos: la naturaleza de los modelos económicos y el desarrollo de la economía experimental.

El interés público sobre la reflexión filosófica acerca de la economía no ha dejado de aumentar conforme esta disciplina se ha venido coronando, gradualmente a lo largo del pasado siglo, como la reina de las ciencias sociales. Al contrario de lo que ocurre en el resto de ciencias sociales, en economía impera un paradigma central: la visión neoclásica. Esta explica el valor de los bienes a partir de la psicología de los consumidores (supone que existe una racionalidad individual) y pone el énfasis en los equilibrios de mercado, entendidos como las soluciones estables que resultan cuando el conjunto de agentes actúa de forma que cada uno maximiza su utilidad individual. Aunque hay una pluralidad de formas de aplicar el pensamiento neoclásico, los enfoques alternativos, como la economía de inspiración marxista, suelen ser muy secundarios.

Además de reinar un paradigma dominante, en economía existe un claro consenso acerca de qué herramientas analíticas y problemas constituyen el corpus ortodoxo de la disciplina y cuáles no. Y su lenguaje, altamente matematizado, ha ido expandiéndose y ejerciendo una creciente influencia en otras áreas científico sociales e incluso en algunas menos afines, como la biología (pensemos en la teoría evolutiva de los juegos, que es la aplicación de la teoría de los juegos a la biología). A esta expansión progresiva se han referido algunos mediante la noción de «imperialismo económico», y continúa abierto el debate acerca de si se trata de un fenómeno deseable o si, por el contrario, perjudica el estatus científico de las ciencias sociales al limitar su diversidad.

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jueves, 20 de agosto de 2020

Lenguaje racional universal versus “calculus ratiocinator”.

Lenguaje racional universal versus “calculus ratiocinator”. 
¿Se aplica esta distinción a Leibniz? Oscar M. Esquisabel* 

Resumen 
El presente trabajo aborda la cuestión acerca de si la distinción o diferencia que establece Frege entre una lingua universalis y un calculus ratiocinator puede ser atribuida a Leibniz. La conclusión de nuestros análisis es que la distinción no puede sostenerse desde un punto de vista terminológico, dado que Leibniz utiliza las expresiones “characteristica universalis” y “calculus ratiocinator” con signifi cados que, aunque no sean necesariamente idénticos, se hallan muy próximos entre sí. Sin embargo, puede encontrarse esta diferencia desde un punto de vista conceptual, independientemente de las consideraciones terminológicas. 

 Abstract 

This paper deals with the issues about whether Frege’s distinction or difference between lingua universalis (or lingua characterica in wording of Frege) and calculus ratiocinator can be truly ascribed to Leibniz. The conclusion of our present analysis is that this difference cannot be maintained from a terminological point of view, because Leibniz uses the expressions “characteristica universalis” and “calculus ratiocinator” in a way that, even though they are not necessarily identical, they are at least very close to each other. Notwithstanding, this difference can be maintained from a conceptual point of view, that is, when we put aside terminological problems. In fact, when we consider the diverse ways in which Leibniz defi nes the task of this characteristic as an instrument of thought, it becomes clear that a difference between a universal characteristic and a general characteristic must be postulated. Thus, the universal characteristic corresponds more or less to what Frege calls “lingua rationalis” or “lingua characterica”, while the general characteristic pertains to the domain of what Frege said about a “calculus ratiocinator”, although in Leibniz’s conception it reaches beyond the scope of a mere calculus that is devised as a formalism to help us make inferences. 

Keywords Leibniz Logic Calculus

* CONICET – IESCT-UNQ – UNLP. Correo electrónico: omesqui1@speedy.com.ar

 En efecto, cuando se consideran los diversos modos en que Leibniz define la tarea de la característica como instrumento de pensamiento, surge la necesidad de postular una diferencia entre una característica universal y una característica general. Así, la característica universal corresponde en términos aproximados a lo que Frege denomina “lingua rationalis” o “lingua characterica”, mientras que la característica general pertenece al dominio de lo que Frege sostuvo acerca de un “calculus ratiocinator”, aunque en la concepción de Leibniz la característica general tiene un alcance mucho mayor que la de un cálculo diseñado como un formalismo para nuestras inferencias. 

Palabras clave Leibniz Lógica Cálculo 


Characteristica universalis

Characteristica universalis

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El término latino characteristica universalis, interpretado habitualmente como característica universal o carácter universal, es un lenguaje universal y formal ideado por el filósofo alemán Gottfried Leibniz, capaz de expresar conceptos matemáticos, científico y metafísicos. Leibniz tenía la esperanza de crear un lenguaje que se pudiera utilizar en el marco del cálculo lógico universal o Calculus ratiocinator.12
Gottfried Wilhelm Leibniz, Bernhard Christoph Francke.jpgLa universalis characteristica es un concepto recurrente en los escritos de Leibniz. Cuando escribe en francés, a veces utiliza la frase générale spécieuse en el mismo sentido. A veces el concepto se combina con su idea de cálculo raciocinador y con sus planes para una enciclopedia con un compendio de todo el saber humano.

Lenguaje universal

Leibniz defendió un lenguaje pictográfico universal como la clave para todas las ciencias.3
Igual que con el cálculo raciocinador de Leibniz, hay dos escuelas diferentes de pensamiento filosófico, que insistieron en dos aspectos diferentes que se pueden encontrar en los escritos de Leibniz. El primer punto de vista pone de relieve la lógica y el idioma, y está asociado con la filosofía analítica y el racionalismo. El segundo punto de vista está más en sintonía con Couturat, que pone énfasis en la ciencia y la ingeniería, asociado con la filosofía de síntesis y el empirismo. Leibniz esperaba que uno o ambos de estos aspectos guiara el razonamiento humano como el hilo de Ariadna y, por lo tanto, propusiera soluciones a muchos de los problemas urgentes de la humanidad.

Referencias

  1.  Draaisma, Douwe (2000). Metaphors of Memory: A History of Ideas about the Mind (en inglés)Cambridge University Press. p. 256. ISBN 978-05-2165-024-3.
  2.  Canfield, John (2012). Routledge History of Philosophy, Volume 10 (en inglés). Routledge. p. 504. ISBN 978-04-1505-605-2.
  3.  Otto Neurath, Uno de nuestros eslóganes en Viene e fue, "Las palabras dividen: los dibujos unen"

Bibliografía

Sobre el interés de Leibniz sobre la characteristica y similares, véanse los siguientes textos en Loemker (1969): 165–66, 192–95, 221–28, 248–50, y 654–66. Sobre la characteristica, véase Rutherford (1995) y la aún clásica discusión en Couturat (1901: chpts. 3,4). También es relevante sobre la characteristica el texto de Mates (1986: 183–88) en el que se discute la así llamada lingua philosophica.
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