martes, 1 de septiembre de 2015

Si las niñas ya no quieren ser princesas: pongamos que hablamos de pensar

Azucena Hernández Sánchez. 


Valladolid. España. IBERCIENCIA. 
Comunidad de Educadores para la Cultura Científica.



Desde pequeños adoptamos roles de género estereotipados que llevamos a lo largo de la vida. Se insiste en que muchas niñas no optan por el estudio de la física, la matemática o la ingeniería, entre otras razones, por la falta de ejemplos femeninos reales de profesionales en esos campos del conocimiento. Como educadores tendremos que facilitar muestras de su existencia, tal es el caso de la economista Esther Duflo, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2015.


Desde la Comunidad de Educadores para la Cultura Científica queremos contribuir para la consecución de las Metas Educativas 2021. No perdemos de vista que nuestro último objetivo es el pleno desarrollo de la persona y del entorno en el que ésta se encuentra. Pero para poder conocer si estamos dando los pasos adecuados, como científicos, lo debemos realizar de un modo sistemático, controlable y evaluable. El ejemplo de científica que traemos hoy aquí, ha recibido este galardón por caminar desde su área de conocimiento en este sentido.
Se trata de una mujer, de una persona joven en torno a los 40 años de edad, de una economista, de una persona que emplea las matemáticas para pensar cómo medir la mejora de las condiciones de vida de aquellos que están en peores condiciones. Ella trata de estudiar las causas de la pobreza pero sobre todo plantear soluciones para su erradicación. En 2003 fundó el Laboratorio para la Acción contra la Pobreza del Instituto Tecnológico de Massachusetts, junto a Abhijit Banerjee y a Sendhil Maullainathan, con los que lo dirige. Desde la microeconomía, la investigación científica de Duflo adapta y aplica métodos de selección aleatoria para evaluar la eficacia de políticas contra la desigualdad económica y social, tanto públicas como de ONG, fundaciones y organizaciones internacionales en los ámbitos de la educación, la salud, las microfinanzas y el empleo especialmente en África, Asia e Iberoamérica.
En su obra traducida al castellano como Repensar la pobreza: un giro radical en la lucha contra la desigualdad global, ha ofrecido a la comunidad científica, reconsiderar los puntos de partida y las generalizaciones monolíticas para definir otro tipo de teoría y así aplicar nuevas prácticas de Economía para el Desarrollo. El trabajo de esta científica se realiza en red, junto con su equipo, comienzan por cambiar las preguntas originarias y desde allí ofrecer respuestas basadas en los resultados de la investigación. Desde su perspectiva científica e ideológica, han renovado el diseño de estrategias de intervención, ofreciendo una guía de potencial transformador para políticos, activistas, comunidades y personas preocupadas por construir un mundo sin desigualdad.
Duflo en Repensar la pobreza presenta un alto nivel de rigor científico, disposición a aceptar el veredicto de los datos y un enfoque basado en preguntas concretas y específicas que tienen relevancia para la vida de las personas. Pero a la hora de definir los problemas y las soluciones en la desigualdad global, hace patente que la misma persona que sufre los efectos de la pobreza es clave en esta lucha y hay que contar con ella como fuente de información válida y efectiva. Banerjee y Duflo desvelan la importancia que tiene acercarse a las personas y distinguirlas como protagonistas y sujetos clave en el desarrollo de las acciones antipobreza, algo que puede parecer evidente para otras áreas de conocimiento pero que no siempre es así desde análisis estrictamente cuantitativos de la Economía.
Hasta aquí hemos presentado brevemente a Esther y a su obra, pero lo más interesante para una comunidad de educadores es retomar la primera palabra de su libro estrella: Repensar. Si queremos aumentar el número de mujeres científicas, como facilitadores de conocimiento, deberemos ofertar un amplio abanico de modelos de personas y dotar al alumnado, hombres y mujeres, de estrategias de pensamiento personal para que creen su propio casting de candidatos y candidatas donde verse reflejados para generar su singular y único modelo de persona y de profesional que quiera mejorar el mundo.
Estamos imbuidos en una atmósfera de comunicación en ocasiones sin conocimiento. De modas con frecuencia pasajeras y pagadas. A veces nos asumimos, casi por ósmosis valores, ideas, actitudes que nos moldean y construyen en direcciones frecuentemente no pensadas ni deseadas por nosotros mismos. No reflexionamos ni valoramos con rigor si lo que se nos vende y ofrece tiene calidad humana y científica, si famosos, premiados, honorables, son realmente así y conforme a qué se potencia, valora o magnifica sus obras, méritos y tareas emprendidas.
Como actividad de aula, enmarcable en cada contexto social, educativo y curricular podríamos proponer al alumnado que a lo largo del curso académico realicen su propio casting de modelos científicos. Se trata de generar un “Book fotográfico para modelos” donde fueran recopilando de modo sistemático y creativo las figuras de personas que son modelos para ellas y ellos.
Partiendo de una ficha base facilitada por el docente, el alumnado podría repensar lo que esa persona aporta al mundo a ellos como estudiantes. La propuesta de intervención comenzaría con una búsqueda de información sobre ese científico y sus circunstancias para terminar con una autoreflexión que generara una conclusión de actuación por automoldeamiento con lo que a él o a ella pueda servir para ser mejor persona, estudiante y profesional. De modo que cada discente plasmará de la forma más creativa y atractiva posible en su book para compartir con otros alumnos.
Ítems como los siguientes podrían formar parte de esta ficha para el casting de estas personas modelo: ¿Quién es? ¿Cuándo nació? ¿Dónde? ¿Cómo aprendió? ¿Dónde y cómo estudió? ¿Sobre qué áreas de conocimiento es experta? ¿Qué investigaciones, descubrimientos, avances sociales ha fomentado? ¿En qué es innovadora? ¿Cómo se diferencia de otros? ¿Qué metodología emplea? ¿Qué ideología tiene? ¿Qué axiología? ¿Qué pros y contras encuentras en sus aportaciones? ¿Para quién trabaja? ¿Quién financia sus trabajos? ¿En qué se diferencia de ti? ¿En qué se parece? ¿Qué te gustaría desarrollar en ti de lo que esta persona ofrece? ¿Podrías contactar con él o ella? ¿Qué le preguntarías? ¿Qué propone para crear un mundo mejor? ¿Qué propones tú siguiendo su ejemplo?
La educación de la persona, especialmente de la mujer, es una herramienta de lucha contra la pobreza, la violencia, el embarazo precoz y la falta de oportunidades. Sin embargo, aún es un reto para las mujeres desarrollar sus proyectos de vida insertadas en los sectores más dinámicos y mejor remunerados de la sociedad. Fomentar dichos modelos científicos, proactivos y constructivos, es una tarea conjunta de muchos agentes sociales y educativos. Supone un trabajo arduo que quizás sólo se aprecie a medio y largo plazo pero no por ello lo debemos postergar. Repensar las didácticas, los métodos y las reflexiones personales y sociales que generan esos modelos, con ejemplos reales y actuales, nos puede ayudar a ello. Mostrar que no sólo celebrities, actrices, mises de belleza, deportistas o pintorescos personajes televisivos tienen reconocimiento social si no también personas que piensan y repiensan un mundo mejor.

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Filosofía de la Tecnología

Filosofía de la Tecnología

Presentación

José A. López Cerezo
José Luis Luján
La filosofía de la tecnología, o filosofía de la técnica, constituye hoy un importante campo de trabajo en el panorama académico internacional. Como subdisciplina filosófica, y vinculada a los llamados estudios CTS (por "ciencia, tecnología y sociedad"), la filosofía de la tecnología es un campo de trabajo autónomo con sus propias tradiciones, sus revistas especializadas y sus nombres destacados. Este volumen monográfico de la revista Teorema ofrece un estado de la cuestión, cartografiando la materia a través de diversos artículos inéditos donde se ejemplifican algunos de los principales temas de trabajo actuales. Junto a una selección de textos clásicos, dos panoramas internacionales y diversas reseñas de títulos de actualidad, son las contribuciones que integran este volumen. Para contextualizar este número monográfico, en esta presentación abordaremos brevemente dos temas: los recientes orígenes de la reflexión filosófica sobre la tecnología y la relación entre la filosofía de la ciencia y la filosofía de la tecnología. La vinculación de ambos temas se hace explícita al constatar que la reflexión filosófica sobre la tecnología ha constituido hasta hace relativamente poco tiempo un campo de trabajo marginal desligado de las corrientes principales en filosofía de la ciencia.
Uno de los autores mejor conocidos del panorama actual en filosofía de la tecnología es Carl Mitcham, a quien hemos tenido la fortuna de poder incluir en este monográfico. En su último libro, Thinking Through Technology (1994), Mitcham enfatiza la existencia de dos grandes tradiciones en la historia de la reflexión filosófica sobre la tecnología, dos tradiciones que tienen sus orígenes en Ernst Kapp y Lewis Mumford.
Ingeniero de formación, más tarde colono en Texas y, por último, profesor en Alemania, Ernst Kapp es autor del primer tratado sistemático con el título "filosofía de la tecnología". En su obra principal (Grundlinien einer Philosophie der Technik, 1877), Kapp elabora una concepción artefactual de la tecnología como proyección de nuestros órganos (Organprojektion), como proyección de los seres humanos que se reproducen a sí mismos en la colonización del espacio y del tiempo. La filosofía de la tecnología de Kapp debe ser entendida en el marco de su "filosofía geográfica", donde Kapp apela a rasgos geográficos como ríos u océanos para ofrecer una explicación material de la realidad histórica. La historia, en este sentido, es el testimonio diferencial de los seres humanos en su intento, en gran medida mediante la tecnología, de afrontar tales desafíos ambientales. Desde Kapp, incluso la cultura misma puede ser entendida como una forma de tecnología, como un instrumento de colonización del ambiente humano y, en tanto que tal, como una sofisticada proyección o extensión de nuestros órganos corporales e intelectuales.
Frente a Kapp, a principios de la década de 1930, Lewis Mumford comienza a reflexionar sobre la naturaleza de la tecnología desde la tradición romántica norteamericana. Mucho mejor conocido en nuestro país que Kapp, Mumford destaca, entre otras cosas, por su crítica de la "monotécnica" o tecnología autoritaria (i.e. la tecnología orientada hacia el poder, hacia la riqueza económica o la superioridad militar, no hacia la realización de las diferentes potencialidades humanas). Para este autor, en nuestro siglo es especialmente prevalente y peligroso un mito sobre el que se sustentan las modernas formas autoritarias de tecnología y el propio estado tecnocrático. Se trata del "mito de la máquina", es decir, la creencia de que la tecnología es inevitable y benefactora en última instancia. Buena parte de la obra de Mumford está precisamente dirigida a combatir dicho mito, de forma que la tecnología pueda servir a los seres humanos más bien que al contrario. A diferencia de Kapp, Mumford no concibe al ser humano como un ser esencialmente técnico; alguien cuya "humanidad" proceda del carácter técnico de su existencia. Por naturaleza, para Mumford, el ser humano es "homo sapiens", y sólo secundariamente "homo faber".
Ernst Kapp forma parte, junto con figuras clásicas como Peter K. Engelmeier o Friedrich Dessauer, de la tradición en filosofía de la tecnología que Mitcham denomina "ingenieril". En ella, la ciencia y la tecnología señalan el ideal que ha de imitar todo género de pensamiento y acción: toda realidad debe ser explicada en sus términos, toda acción debe ser guiada por sus objetivos. La tecnología se acepta como algo dado, como punto de partida para una filosofía que, sin entrar a cuestionarla, debe analizarla y extender sus modelos a otros ámbitos de la acción y comprensión humanas. Las páginas siguientes cuentan con una selección de textos del libro clásico de Kapp de 1877, traducidos y presentados por José A. Méndez Sanz.
Frente a la tradición ingenieril, Lewis Mumford es el autor con el que, de acuerdo con Mitcham, da comienzo cronológicamente la tradición humanística. En esta tradición, la tecnología es entendida como tema para una reflexión filosófica de índole más externa, crítica e interpretativa. La tecnología no es considerada aquí como fundamento, sino como fruto de algo diferente y más básico (del pensamiento, de la creatividad, del acaecer impersonal del ser); el conocimiento y la acción científico-tecnológica no son los supremos modelos a imitar. Otros pensadores bien conocidos que forman parte de esta tradición son José Ortega y Gasset, Martin Heidegger y Jacques Ellul. La sección de textos clásicos incluida en este monográfico cuenta también con la conferencia de Ortega pronunciada en la ciudad alemana de Darmstadt en 1951, presentada por Máximo Martín Serrano.
Aunque esta división en dos grandes enfoques puede ser excesivamente simplificadora, es útil para identificar algunas características actuales de la filosofía de la tecnología. La tradición ingenieril analiza la tecnología como algo dado, y trata de responder a los aspectos considerados negativos mediante correctivos éticos y políticos. Originalmente desarrollada en Alemania o países de influencia germánica por ingenieros inspirados en el neohegelianismo y neokantismo (Ihde, 1995), esta tradición será continuada en la segunda mitad del presente siglo por un grupo de filósofos surgidos en torno al Verein Deutscher Ingenieure (VDI, Asociación Alemana de Ingenieros), entre los que se encuentran Hans Lenk, Friedrich Rapp, Günter Ropohl y Walter Zimmerli (Mitcham 1994; Medina 1995). Un panorama de la filosofía de la tecnología en Alemania, firmado por Imre Hronszky, recoge en estas páginas la actualidad de esta tradición.
En la tradición humanística la tecnología se entiende como algo más que sus aspectos materiales y se la relaciona con los cambios de la cultura y la historia humana. Esta tradición, que parte con humanistas y filósofos como Mumford, Ortega o Heidegger, es actualmente continuada en Estados Unidos por filósofos como Paul Durbin, Don Ihde, Larry Hickman y Carl Mitcham. La fenomenología y el pragmatismo son las corrientes filosóficas generales subyacentes a muchos de los trabajos realizados, como se explicita en el panorama americano de la filosofía de la tecnología que firma en este monográfico Paul Durbin.
La filosofía de la tecnología constituye un ámbito de reflexión relativamente reciente, en comparación con otros temas de interés filosófico como la ciencia o la moral. Este hecho no es independiente del cambio en las sensibilidades públicas respecto al cambio tecnológico y las tendencias antiesencialistas de la filosofía contemporánea. Por un lado, el tradicional enfoque esencialista en filosofía de la ciencia y del conocimiento, propio de corrientes como el empirismo lógico, concebía la tecnología como ciencia aplicada y, más globalmente, la actividad práctica como una aplicación de reglas o principios generales. Era lógica la falta de interés académico por la tecnología. Los recientes enfoques historicistas y naturalistas en filosofía de la ciencia, y el desarrollo de los estudios CTS, han favorecido una visión más realista y contextualizada de la ciencia y de sus relaciones con la tecnología, facilitando la toma de conciencia sobre la gran diversidad de problemas filosóficos específicos que plantea la tecnología.
La tecnología, por otro lado, ha sido tematizada como problema social en las últimas décadas, pasando a ocupar un lugar destacado en los medios de comunicación, los foros públicos y las agendas políticas. Con el intenso desarrollo tecnológico actual, se ha hecho especialmente evidente la estrecha dependencia de la economía, las instituciones y las formas de vida respecto de artefactos y procesos tecnológicos, así como las graves repercusiones ambientales o dilemas éticos y jurídicos suscitados por la energía nuclear, la biotecnología o Internet. Como resultado de ambos factores, el interés por la tecnología adquiere en las últimas décadas un notable impulso y termina por hacer de ésta un objeto de estudio en cada vez más monografías, revistas especializadas y congresos internacionales. Las nuevas orientaciones académicas y el cambio en la opinión públicas son, con todo, factores relacionados. La conceptualización académica de la tecnología, entendida como ciencia aplicada, no hacía más que reflejar un punto de vista culturalmente generalizado durante buena parte del presente siglo. Detengámonos brevemente en este tradicional lugar común acerca de las relaciones entre ciencia y tecnología.
Finalizada la II Guerra Mundial se establece el conocido como contrato social para la ciencia. Con este contrato social cristaliza un modo determinado de entender las relaciones entre ciencia, tecnología y sociedad: el llamado "modelo lineal de innovación". Este modelo establece una relación lineal que va desde la generación de conocimiento científico básico hasta el bienestar social pasando por la innovación tecnológica y el aumento de producción. La formulación de este punto de vista aparece con toda claridad en el informe de Vannevar Bush, Science. The Enless Frontier, que sería la base de la política científica norteamericana durante aproximadamente dos décadas, un política congruente con las tesis principales del establishment académico. Las principales características de dicho modelo son las siguientes:
1. La tecnología se conceptualiza como ciencia aplicada. El desarrollo tecnológico depende de la investigación en ciencia básica. La investigación básica es el único modo de conseguir nuevo conocimiento.
2. El uso del nuevo conocimiento científico da lugar a resultados sociales positivos. La tecnología es la aplicación del conocimiento científico a la solución de problemas prácticos. Se equipara, de hecho, bienestar social a crecimiento económico y éste a innovación.
3. La financiación de la investigación básica corresponde principalmente a los poderes públicos. El conocimiento científico es socialmente beneficioso, pero al no ser apropiable no sería desarrollado por agentes privados, por lo que debe ser el estado quien se encargue de este cometido.
En esta conceptualización, como es evidente, la tecnología no plantea problemas epistemológicos o éticos destacables. Es un mero instrumento, un eslabón intermedio entre la ciencia y la satisfacción de demandas sociales. No es de extrañar que la tecnología pasara desapercibida durante mucho tiempo para la filosofía, las humanidades y las ciencias sociales (si bien hay excepciones). Con el mencionado cambio en las sensibilidades públicas y académicas, entre finales de los años 60 y principios de los 70, el contrato social para la ciencia, y la naturaleza misma de la relación entre ciencia-tecnología-sociedad, comienza a ser cuestionado tanto por la acción de movimientos sociales como por nuevos enfoques analíticos en las humanidades y las ciencias sociales. No es éste el lugar para hacer una revisión del surgimiento del movimiento contracultural, la evaluación de tecnologías, los estudios CTS o la filosofía de la ciencia post-kuhniana, dada la ya abundante literatura al respecto (e.g. González García et al., 1996).
Mencionaremos únicamente algunos resultados de esos nuevos enfoques en el ámbito académico, donde la conceptualización de la tecnología como ciencia aplicada ha sido criticada desde diferentes frentes. En particular, de acuerdo con el análisis de John Staudenmaier (1985) de la historiografía de la tecnología, los principales argumentos en contra de la comprensión de la tecnología como ciencia aplicada son los siguientes:
  • La tecnología modifica los conceptos científicos.
  • La tecnología utiliza datos problemáticos diferentes a los de la ciencia.
  • La especificidad del conocimiento tecnológico.
  • La dependencia de la tecnología de las habilidades técnicas.
Estas cuatro líneas de argumentación no niegan necesariamente que exista relación entre la ciencia y la tecnología, lo que niegan es que esta relación sea exclusivamente la que se expresa en la comprensión de la tecnología como ciencia aplicada. De hecho, el trabajo empírico realizado sobre el cambio tecnológico desde diferentes disciplinas en las últimas décadas es útil para dilucidar algunos rasgos generales de la relación entre ciencia y tecnología:
1. La tecnología es producto del conocimiento tecnológico y de otros factores como valores, contextos sociales, económicos, políticos, etc.
2. El conocimiento tecnológico está formado por conocimiento codificado y por conocimiento tácito.
3. El conocimiento codificado está formado por conocimiento científico, por conocimiento tecnológico relacionado con la ciencia (contenido y método) y por conocimiento técnico no relacionado con teorías científicas.
4. En cada ámbito de desarrollo tecnológico particular la combinación de estos factores puede variar substancialmente (por ejemplo la relación ciencia-tecnología es muy estrecha en ámbitos como la biotecnología, y más distante en las tecnologías de producción mecánica o el transporte).
Liberada la tecnología de su conceptualización como ciencia aplicada, aparece como objeto de análisis epistemológicos, éticos y políticos. En las últimas décadas el tema que mejor ha servido para trazar un puente entre la filosofía de la ciencia y de la tecnología ha sido el análisis del papel del conocimiento científico, como conocimiento experto, en la evaluación y gestión de la tecnología en las sociedades contemporáneas. De hecho, las investigaciones sobre este tema conectan desarrollos en filosofía de la tecnología, filosofia de la ciencia y filosofía moral y política. El conocimiento científico no es sólo uno de los factores que influyen en la generación y reemplazo de tecnologías, es también uno de los recursos con los que cuentan las sociedades contemporáneas para controlar los efectos indeseados del desarrollo tecnológico.
Algunas de las principales tesis post-kuhnianas de la filosofía de la ciencia y de la sociología del conocimiento científico son también relevantes para la filosofía de la tecnología: la "carga valorativa" del conocimiento científico, la flexibilidad interpretativa de los objetos de conocimiento (infradeterminación de las afirmaciones de conocimiento), y la complejidad de esos objetos de conocimiento (incertidumbre de las afirmaciones de conocimiento). Autores como Sheila Jasanoff, Brian Wynne, Kristin Shrader-Frechette, Silvio Funtowicz y Jerome Ravetz analizan hoy cómo la nueva comprensión del conocimiento científico basada en estas tesis afecta la regulación de la tecnología y ayuda a controlar sus impactos ambientales y sociales. Es de esperar que la futura colaboración entre el estudio académico de la ciencia y la reflexión filosófica sobre la tecnología produzca nuevos y valiosos resultados, una fertilización cruzada entre ámbitos de trabajo que se han dado la espalda tradicionalmente.
Este volumen monográfico pretende modestamente dar un paso en esa dirección, mostrando el interés y las líneas maestras del estudio filosófico de la tecnología, pero también el modo en que autores que se han formado y desarrollado buena parte de su trabajo académico en filosofía de la ciencia, como la mayoría de los que firman contribuciones en estas páginas, pueden encontrar un fértil objeto de estudio, con sus problemas y temas específicos, en el análisis de la tecnología. Además de las contribuciones mencionadas, por Kapp, Ortega, Durbin y Hronszky, este volumen incluye un cuerpo principal de artículos firmados por Javier Echeverría, Carl Mitcham, Miguel Angel Quintanilla y José Sanmartín. Tenemos así la satisfacción de contar con tres de los autores españoles más destacados en filosofía de la tecnología, tres personas que desde hace más de una década han realizado un esfuerzo pionero en nuestro país por difundir y consolidar este campo de trabajo. A su vez, las colaboración de Carl Mitcham constituye una representación de primera línea del tipo de trabajo que en este ámbito se realiza en Estados Unidos. El volumen se completa con un artículo-reseña de A. Alonso y cinco reseñas de títulos recientes en filosofía de la tecnología, firmadas por Joan Alvarez, Jesús Ballesteros, Käthe Friedrich, Eduardo García y Marta González. A todos los colaboradores deseamos expresar nuestra gratitud por sus textos inéditos y su interés personal en apoyar este proyecto. Por último, el proceso de edición ha contado con la ayuda desinteresada e imprescindible, sin exageración, de Eduardo Marino García Palacios, José Antonio Méndez Sanz y Luis Manuel Valdés. Gracias a todos ellos la filosofía de la tecnología es quizás un poco mejor conocida en España.
José A. López Cerezo 
Universidad de Oviedo
cerezo@pinon.ccu.uniovi.es

Ciencia y Tecnologia: Filosofia


Ciencia y Tecnologia: Filosofia


Ciencia y Tecnologia: Filosofia

Ciencia y Tecnologia

INDICE:

INTRODUCCION:

Ciencia:
Tecnología:
Filosofía:

DESARROLLO:

Ciencia y Tecnología:
Beneficios de la Ciencia y la Tecnología:
Ciencia, Tecnología y Filosofía, sus relaciones:
Filosofía de la ciencia:
Filosofía de la Tecnología:
Ciencia y Tecnología en Argentina:



CONCLUCION:


INTRODUCCION: 

Ciencia:

ciencia

La ciencia (del latín scientĭa 'conocimiento') es el conjunto de conocimientos estructurados sistemáticamente. La ciencia es el conocimiento obtenido mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y sistemas organizados por medio de un método científico.
La ciencia considera distintos hechos, que deben ser objetivos y observables. Estos hechos observados se organizan por medio de diferentes métodos y técnicas, (modelos y teorías) con el fin de generar nuevos conocimientos. Para ello hay que establecer previamente unos criterios de verdad y asegurar la corrección permanente de las observaciones y resultados, estableciendo un método de investigación. La aplicación de esos métodos y conocimientos conduce a la generación de nuevos conocimientos objetivos en forma de predicciones concretas, cuantitativas y comprobables referidas a hechos observables pasados, presentes y futuros. Con frecuencia esas predicciones pueden formularse mediante razonamientos y estructurarse como reglas o leyes generales, que dan cuenta del comportamiento de un sistema y predicen cómo actuará dicho sistema en determinadas circunstancias.

Tecnología: 
tecnologia

La tecnología es el conjunto de saberes, conocimientos, habilidades y destrezas interrelacionados con procedimientos para la construcción y uso de artefactos naturales o artificiales que permitan transformar el medio para cubrir necesidades, anhelos, deseos y compulsiones humanas. Esta definición es insuficiente por lo cual hay que analizar las funciones, finalidades y los aspectos epistemológicos de la tecnología.
Tecnología es el conjunto de conocimientos técnicos, ordenados científicamente, que permiten diseñar y crear bienes y servicios que facilitan la adaptación al medio ambiente y satisfacer tanto las necesidades esenciales como los deseos de la humanidad. Es una palabra de origen griego, τεχνολογία, formada por téchnē (τέχνη, arte, técnica u oficio, que puede ser traducido como destreza) y logía (λογία, el estudio de algo). Aunque hay muchas tecnologías muy diferentes entre sí, es frecuente usar el término en singular para referirse a una de ellas o al conjunto de todas. Cuando se lo escribe con mayúscula, Tecnología, puede referirse tanto a la disciplina teórica que estudia los saberes comunes a todas las tecnologías como la educación tecnológica, la disciplina escolar abocada a la familiarización con las tecnologías más importantes.
La actividad tecnológica influye en el progreso social y económico, pero su carácter abrumadoramente comercial hace que esté más orientada a satisfacer los deseos de los más prósperos (consumismo) que las necesidades esenciales de los más necesitados, lo que tiende además a hacer un uso no sostenible del medio ambiente. Sin embargo, la tecnología también puede ser usada para proteger el medio ambiente y evitar que las crecientes necesidades provoquen un agotamiento o degradación de los recursos materiales y energéticos del planeta o aumenten las desigualdades sociales. Como hace uso intensivo, directo o indirecto, del medio ambiente (biosfera), es la causa principal del creciente agotamiento y degradación de los recursos naturales del planeta.

Filosofía:
filosofia
La filosofía (del latín philosophĭa, y éste del griego antiguo φιλοσοφία, «amor por la sabiduría»)es el estudio de una variedad de problemas fundamentales acerca de cuestiones como la existencia, el conocimiento, la verdad, la moral, la belleza, la mente y el lenguaje. Al abordar estos problemas, la filosofía se distingue del misticismo, la mitología y la religión por su énfasis en los argumentos racionales por sobre los argumentos de autoridad, y de la ciencia porque generalmente lleva adelante sus investigaciones de una manera no empírica, sea mediante el análisis conceptual, los experimentos mentales, la especulación u otros métodos a priori, aunque sin desconocer la importancia de los datos empíricos.
La filosofía occidental ha tenido una profunda influencia y se ha visto profundamente influida por la ciencia, la religión y la política occidentales. Muchos filósofos importantes fueron a la vez grandes científicos, teólogos o políticos, y algunas nociones fundamentales de estas disciplinas todavía son objeto de estudio filosófico. Esta superposición entre disciplinas se debe a que la filosofía es una disciplina muy amplia. En la actualidad sin embargo y desde el siglo XIX, la mayoría de filósofos han restringido su área de investigación, y se caracterizan por estudiar las cuestiones más fundamentales y generales.
Las ramas y los problemas que componen la filosofía han variado mucho a través de los siglos. Por ejemplo, en sus orígenes, la filosofía abarcaba el estudio de los cielos que hoy llamamos astronomía, así como los problemas que ahora pertenecen a la física. Teniendo esto en cuenta, a continuación se presentan algunas de las ramas centrales de la filosofía en el presente.
• Metafísica
• Gnoseología
• Lógica
• Ética
• Estética
• Filosofía política
• Filosofía del lenguaje
• Filosofía de la mente
• Filosofía de la historia



DESARROLLO: 

Ciencia y Tecnología:



ciencia y tecnologia


Cualquier reflexión sobre ciencia y tecnología implica, en primer lugar, la necesidad de una definición conceptual de los términos.
La ciencia es la curiosidad organizada, el saber sistemático y articulado que aspira a formular, mediante lenguajes apropiados y rigurosos, las leyes que rigen los fenómenos relativos a un determinado sector de la realidad.
La tecnología es una praxis, una aplicación y una expansión de los conocimientos que proceden de la ciencia y la tecnología.
Al igual que la religión, la filosofía, el arte, la política y la economía, la ciencia y la tecnología constituyen pilares de primer orden dentro de la estructura cultural, ya que se considera que ambas nociones conducen invariablemente hacía la evolución de la sociedad; considerando como evolución, todo lo que modifica moldes pasados en la historia de la humanidad, y proyecta al individuo y a la “especie” hacia superiores estados civilizatorios.
El ser humano es parte de la naturaleza, como lo son el agua, el viento, las rocas, el suelo, las plantas y animales; sin embargo, es el único ser que puede transformarlo.
Desde su aparición sobre la Tierra ha demostrado su capacidad de dominio y adaptación, conocido cómo aprovechar los recursos y rebasado las fronteras del planeta, explorando el espacio exterior.
Los particulares rasgos del hombre, como su capacidad de lenguaje y comunicación, la posición erecta y sobre todo su complejo cerebro, han determinado su desarrollo cultural.
Al observar, estudiar y comprender el ambiente que lo rodeaba, el ser humano descubrió la aplicación de la ciencia.
La ciencia no sólo ha contribuido al desarrollo intelectual del hombre, también ha generado beneficios a su salud y a su calidad de vida.
Vivimos en un mundo que constantemente está cambiando; a través de la historia, el ser humano ha tratado de comprender, interpretar y aprovechar esos cambios para vivir mejor.
Por ejemplo, los cambios en la posición de las estrellas le indicaban qué ruta debía seguir para ir de un lugar a otro; los cambios de las Estaciones, así como la llegada de las lluvias, le enseñaron cuál era la mejor época para sembrar, etcétera.
Así, al paso del tiempo, el hombre empezó a solucionar problemas hasta alcanzar el desarrollo actual, que le ha permitido llevar una mejor forma de vida.
Uno de los primeros científicos que propuso un sistema para investigar los fenómenos naturales y sus causas fue Galileo Galilei.
Galileo señaló que para comprender un fenómeno era indispensable:
• Observarlo con los sentidos.
• Tratar de reproducirlo en el laboratorio.
• Comprobar sus causas repitiéndolo una y otra vez.
Con Galileo nace el método de investigación científica que consiste en:
• Plantear el problema.
• Formular posibles soluciones para resolverlo (hipótesis).
• Experimentar, observar, medir y anotar.
• Analizar y elegir la hipótesis que parece resolver acertadamente el problema.
• Formular una conclusión para explicar la hipótesis.
Estos sencillos pasos han abierto el camino a muchas investigaciones que además de enseñar cómo están formados los seres vivos y cómo llevan a cabo sus funciones, han permitido desarrollar instrumentos, aparatos y máquinas para facilitar la vida diaria.
Así como la ciencia se dedica a estudiar a los seres vivos y los fenómenos naturales buscando cómo y por qué ocurren innumerables procesos, la tecnología se encarga de aplicar dichos conocimientos para desarrollar instrumentos o aparatos más precisos que contribuyan a facilitar la vida diaria e impulsen más el avance de la ciencia.
Antes de que se inventara el microscopio, la gente pensaba que solamente existían los seres vivos que podía ver a simple vista; sin embargo, este instrumento abrió las puertas a un mundo que antes era desconocido: el mundo microscópico.
El microscopio sirvió para describir una gran variedad de organismos, pero como es lógico pensar, inicialmente su capacidad de aumento era muy pequeña, entonces los científicos se vieron en la necesidad de crear otro instrumento que les permitiera realizar estudios todavía más detallados. Los "inventores" diseñaron modelos cada vez más sofisticados que permitían hacer estudios más precisos de los organismos microscópicos.
En la actualidad existen los microscopios electrónicos cuya capacidad de aumento es tan elevada que se pueden lograr imágenes que los primeros microscopios no hubieran podido realizar.

Beneficios de la Ciencia y la Tecnología:
filosofia de la ciencia
Los avances que han tenido la ciencia y la tecnología han mejorado la calidad de vida del ser humano en muchos aspectos.
Prevención y control de las enfermedades
Con el descubrimiento del mundo microscópico, se dio un paso muy importante al conocer la existencia de microorganismos, muchos de los cuales causan nfermedades.
Al estudiarlos y conocer cómo llevan a cabo sus funciones, se pudieron tomar medidas para prevenir y curar algunas de esas enfermedades; como: la pasteurización de la leche, la potabilización del agua y el desarrollo de vacunas, medicamentos.
Agricultura y ganadería
Los alimentos indispensables para susistir se obtienen de plantas y animales.
Los estudios científicos han permitido conocer muchos aspectos relacionados con su producción, para obtener mayores rendimientos altos y de buena calidad.
Por medio de la ciencia y la tecnología se han podido desarrollar fertilizantes que enriquecen el suelo, pesticidas para eliminar fauna nociva, medicinas para mantener sano al ganado e instalaciones, maquinaria y equipo relacionados con la producción de plantas o productos vegetales.
Por ejemplo, en una granja una persona tiene que ordeñar manualmente, es probable que lograría ordeñar cerca de cinco vacas antes de tener que tomar un descanso, mientras que la máquina, aunque tarda el mismo tiempo, pues la leche sale a la misma velocidad, puede ordeñar sin descanso y con menor esfuerzo que las personas. Se considera que una ordeñadora puede sustituir el trabajo de 20 trabajadores.
Para diseñar esas máquinas, primero se realizaron numerosos estudios científicos, para saber exactamente qué forma debía tener el sujetador de la ubre, con qué fuerza debía jalar, etcétera.
Nutrición
Desde que el ser humano apareció en la Tierra como resultado de un largo proceso evolutivo, aprendió que la naturaleza tenía muchos productos que ofrecerle para satisfacer sus necesidades de alimento. En un principio cazaba, pescaba o recolectaba frutos; sin embargo, actualmente, simplemente se acude a una tienda para escoger lo necesario; además, al adquirir algún producto, éste cuenta con especificaciones de los nutrimentos que contiene. Nuevamente se aprecia que la ciencia y la tecnología están juntas.
Transporte y comunicaciones
El invento de máquinas como la de vapor, generó cambios radicales en la forma de vida de las personas, no sólo desde el punto de vista de las comunicaciones sino en el desarrollo de la industria y el comercio. Antes de su invención, para desplazarse de un pueblo o ciudad a otro, se ocupaban muchas horas valiosas y había mercancía que difícilmente se podía trasladar.
El perfeccionamiento de máquinas, trenes, automóviles, barcos y aviones, han acercado a los pueblos, propiciado la concentración de la población en sitios estratégicos y facilitado el intercambio de productos de una población a otra.
En cuanto a la comunicación, actualmente es sorprendente ver cómo con sólo tomar la bocina y marcar una serie de dígitos se establece contacto con alguien que se encuentra en el otro extremo del mundo. Y qué decir de las computadoras, las cuales a través de señales de satélite enlazan visual y auditivamente a personas que se encuentran en lugares diferentes y lejanos.
Así, con el rápido avance y logros de la ciencia y la tecnología, no sería difícil pensar que en los próximos años se comercializaran los vuelos espaciales para poder apreciar la Tierra desde el espacio exterior.
Mejoramiento de los recursos
La conservación de los recursos es probablemente uno de los problemas más graves que enfrenta el ser humano.
Para resolver problemas ambientales es necesario buscar una solución basada en la investigación científica, la aplicación de la tecnología y en el civismo que los humanos debemos demostrar.
Utilizar de manera inteligente los recursos, puede reparar los que están dañados y conservarlos como patrimonio para futuras generaciones.


Ciencia, Tecnología y Filosofía, sus relaciones:
filosofia de la tecnologia

Empezando por la filosofía el término se interpreta como "amor a la sabiduría". En la práctica la filosofía estudia casi que cualquier problema que el ser humano tiene (e incluso abarca temas que muchas ciencias no tocan como el misticismo y la mitología) pero utilizando básicamente argumentos racionales.

Tiene su sistemática también aplicando el método científico en ese sentido, la razón antes que nada debe decirnos que es la verdad. En esto la filosofía es la madre del método científico y de todas las ciencias. Por ello las mismas ciencias tienen su propia filosofía y método de estudio, más drásticas en cuanto a la experimentación, que en filosofía solo se utiliza como referencia de otras ciencias.

La tecnología al ser una aplicación de los conocimientos científicos también tiene su filosofía pero en el sentido práctico. Diríamos que hace un énfasis en como podemos aplicar racionalmente tal o cual conocimiento.

Ósea que generalizando , la filosofía es la parte pensante y deductiva basada en las racionalidades, llevadas a cabo por los distintos conocimientos o experiencias; las ciencias son la parte experimental, la que esta mas basada en conocimientos estructurados sistemáticos, siempre se suelen basar en leyes formuladas o hipótesis sobre distintos temas; y la tecnología es la seria la parte donde todo esos conocimientos y técnicas son llevados a cabo.

Filosofía de la ciencia:

La filosofía de la ciencia investiga el conocimiento científico y la práctica científica. Se ocupa de saber, entre otras cosas, cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas, y de saber si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las "entidades ocultas" (o sea, no observables) y los procesos de la naturaleza. Son filosóficas las diversas proposiciones básicas que permiten construir la ciencia. Por ejemplo:
• La realidad existe de manera independiente de la mente humana (tesis ontológica de realismo).
• La naturaleza es regular, al menos en alguna medida (tesis ontológica de legalidad).
• El ser humano es capaz de comprender la naturaleza (tesis gnoseológica de inteligibilidad).
Si bien estos supuestos metafísicos no son cuestionados por el realismo científico, muchos han planteado serias sospechas respecto del segundo de ellos1 y numerosos filósofos han puesto en tela de juicio alguno de ellos o los tres.2 De hecho, las principales sospechas con respecto a la validez de estos supuestos metafísicos son parte de la base para distinguir las diferentes corrientes epistemológicas históricas y actuales. De tal modo, aunque en términos generales el empirismo lógico defiende el segundo principio, opone reparos al tercero y asume una posición fenomenista, es decir, admite que el hombre puede comprender la naturaleza siempre que por naturaleza se entienda "los fenómenos" (el producto de la experiencia humana) y no la propia realidad.
En pocas palabras, lo que intenta la filosofía de la ciencia es explicar problemas tales como:
• la naturaleza y la obtención de las ideas científicas (conceptos, hipótesis, modelos, teorías, paradigma, etc.);
• la relación de cada una de ellas con la realidad;
• cómo la ciencia describe, explica, predice y contribuye al control de la naturaleza (esto último en conjunto con la filosofía de la tecnología);
• la formulación y uso del método científico;
• los tipos de razonamiento utilizados para llegar a conclusiones;
• las implicaciones de los diferentes métodos y modelos de ciencia.
La filosofía de la ciencia comparte algunos problemas con la gnoseología, la teoría del conocimiento, pero a diferencia de ésta restringe su campo de investigación a los problemas que plantea el conocimiento científico (que, tradicionalmente, se distingue de otros tipos de conocimiento, como el ético o estético, o meramente de tradiciones culturales). Por su parte, la teoría del conocimiento se ocupa de los límites y condiciones de posibilidad de todo conocimiento.
Algunos científicos han mostrado un vivo interés por la filosofía de la ciencia y algunos como Galileo Galilei, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho importantes contribuciones. Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos y han preferido seguir haciendo ciencia en vez de dedicar más tiempo a considerar cómo se hace la ciencia. Dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX destacan entre muchos otros Platón, Aristóteles, Epicuro, Arquímedes, Boecio, Alcuino, Averroes, Nicolás de Oresme, Santo Tomas de Aquino, Jean Buridan, Leonardo da Vinci, Raimundo Lulio, Francis Bacon, René Descartes, John Locke, David Hume, Emmanuel Kant y John Stuart Mill.
La filosofía de la ciencia no se denominó así hasta la formación del Círculo de Viena, a principios del siglo XX. En la misma época, la ciencia vivió una gran transformación a raíz de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica. Entre los filósofos de la ciencia más conocidos del siglo XX figuran Karl R. Popper y Thomas Kuhn, Paul Feyerabend, Imre Lakatos, Ilya Prigogine, etc.

La Filosofía de la Tecnología:


La filosofía de la tecnología es una rama de la filosofía dedicada a estudiar la naturaleza de la tecnología y sus efectos sociales.
Considerada bajo la rúbrica del término Griego téchne (arte, artesano), la filosofía de la tecnología va a las mismas raíces de la filosofía occidental. En la República, Platón ve téchne como la base para el adecuado gobierno de la ciudad. En la Ética a Nicómaco (Libro XI), Aristóteles describe téchne como una de las cuatro formas de conocer el mundo. Los Estoicos argumentaron que la virtud es una clase de téchne basada en una adecuada manera de entender el universo.
Considerando que filósofos del siglo XIX tales como Karl Marx tuvieron un interés filosófico en herramientas y técnicas, los más prominentes filósofos del siglo XX en pronunciarse directamente acerca de la tecnología moderna fueron John Dewey y Martin Heidegger. Aunque ambos vieron la tecnología como eje central de la vida moderna, Dewey fue optimista acerca del rol de la tecnología, mientras Heidegger fue un poco pesimista. Esta es una muy breve alusión a sus ideas, sin embargo, Heidegger puede ser visto como un crítico pero a su vez abierto a la tecnología. Para Heidegger, la esencia de la tecnología, Gestell o Enframing, es a su vez el más grande peligro y la más grande posibilidad para la humanidad. El trabajo de Dewey acerca de la tecnología se encuentra disperso a través de sus obras, mientras el de Heidegger puede ser encontrado en La pregunta por la Técnica (1954).
Otros dos pensadores más recientes fundamentales son el francés André Leroi-Gourhan y el norteamericano Lewis Mumford. Para ambos autores la tecnología debe ser remitida, no sólo a los estudios de los sucesos modernos, sino también y sobre todo a las culturas ancestrales, incluso primitivas, que es donde según ellos se gestaron las prácticas sociales que explican el origen de las tecnologías como su propia permanencia hoy (armas, herramientas, arquitectura, política). Prácticas como el lenguaje, los ritos, los símbolos, la guerra y la caza, el arte, la religión, entre otras, son actividades culturales que permiten concebir una compleja relación sociedad-naturaleza donde las herramientas o útiles son efectos de tales prácticas. Lo que permite a la vez impugnar la idea de que las tecnologías se reducen a útiles simplemente materiales. Ejemplos de ello son el concepto de Megamáquina de Lewis Mumford, que define al Estado Despótico Imperial como el antecedente directo del nacimiento de las Sociedades de Masas y la Burocracia, y los estudios de Leroi-Gourhan sobre el Doble Sistema biotecnológico Mano-herramienta/Boca-lenguaje que presuponen las sociedades primitivas, aspectos inseparables de una asignación cultural de los órganos humanos dentro de determinadas relaciones socialmente codificadas.


LA FILOSOFIA DE LA TECNICA:

Filosofía de la técnica, es una categoría algo más amplia que la usual Filosofía de la tecnología. Filosofía de la técnica remite a la génesis misma de la técnica, noción anterior a la de tecnología. En este sentido habría que entender "tecnología" como la técnica resultante de la simbiosis entre ciencia y técnica, lo que especialmente ocurre a partir de la segunda mitad del siglo XX, como consecuencia de la incursión de las grandes corporaciones en la investigación científica, y consecuentemente la creación de un nuevo modelo de científico asalariado.
Pareciera que "tecnología" remite a la sofisticación de la técnica, sobre todo a partir de la informática. Una técnica con base científica sería una tecnología. Sobre la base de esta distinción, puede comprenderse que "filosofía de la tecnología" apunta a trabajar los conceptos emergentes de esta nueva y sofisticada técnica.
"Si no sabemos en todo momento a donde vamos, puede resultar útil saber de dónde venimos". Eso es lo que intenta descubrir la ciencia de la filosofía y la historia de la filosofía, ofreciendo las explicaciones y las soluciones que dieron los grandes pensadores de la historia de la humanidad, a cuestiones como esa.
Sin embargo hay otras interpretaciones que permiten retomar la categoría de "Filosofía de la técnica" como aquella que elabora y reflexiona sobre los conceptos de todas las técnicas sin distinción. Para Gilbert Simondon, filósofo francés que vivió entre 1924 y 1989, es conveniente usar el término "tecnología" siguiendo su etimología: "estudio o conocimiento de la técnica". De este modo técnica y tecnología no son nociones de una misma clase; la tecnología sería el estudio de las técnicas. Sostiene Simondon: "La filosofía debe fundar la tecnología, que es el ecumenismo de las técnicas, porque para que las ciencias y la ética puedan encontrarse en la reflexión, hace falta una unidad de las técnicas...", 1 es decir que la filosofía necesita de una unidad de las técnicas, la tecnología, para reflexionar sobre las ciencias y la ética. La filosofía de la técnica incluye también la reflexión sobre la tecnología en tanto estudio de todas las técnicas.

Ciencia y Tecnología en Argentina:

La ciencia y la tecnología en Argentina constituye un conjunto de políticas, planes y programas llevados a cabo por el Estado, las universidades e institutos nacionales, las empresas, y otros organismos y asociaciones nacionales e internacionales orientadas hacia la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i) en Argentina, así como las infraestructuras e instalaciones científicas y tecnológicas. Lugar de formación de los primeros premios Nobel en ciencias del mundo hispano, entre ellos el primer Nobel en medicina latinoamericano Bernardo Houssay, así como otras eminencias científicas mundiales tales como Florentino Ameghino, Luis Federico Leloir, César Milstein e innumerables científicos de reconocido prestigio internacional.
Sin embargo, a pesar de la alta capacidad de los recursos humanos argentinos, uno de los principales problemas que la ciencia y la tecnología han afrontado en el país ha sido la históricamente baja inversión en ellas con respecto al nivel internacional. Según datos del 2005, la ciencia y la tecnología verificaban una fuerte dependencia del financiamiento público que aportaba el 65% de la inversión distribuido en un 43% en el sector del gobierno y un 22% en las universidades públicas. Con relación al PBI, el sector público aportaba el 0,30% mientras el privado aportaba el 0,16%(2002), aunque la participación del sector privado en las actividades científicas y tecnológicas se ha incrementando desde el año 2002.
Otro problema ha sido la fuga de cerebros debido a que los profesionales formados en el país encontraron mejores oportunidades de trabajo al extranjero. Sin embargo esta tendencia se modificò en los últimos años. En 1997 -con la creación de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica- se inició con un ciclo virtuoso en la ciencia y tecnología argentina. Este impulso se vio reforzado, a partir del año 2003, por la ejecución de una política de estado que ha aumentado el número de recursos destinados a la actuaciòn de proyectos científicos, la incorporación de nuevos investigadores, la repatriación de cienciados argentinos radicados en el extranjero, la creación de nuevos centros de investigación y el perfeccionamento del salario de los investigadores. A pesar de estos importantes avances un aspecto aún deficitario es la articulación del sistema científico con el sistema productivo. Hasta 2007, el área administrativa dedicada a la ciencia y la tecnología estuvo incluida dentro del Ministerio de Educación, con jerarquía de una secretaría ministerial. La situación varió diametralmente al crearse el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, a través del programa Raíces, a partir del cual se logró repatriar cerca de un millar de científicos Argentinos, a una razón de 3 científicos por día, logrando revertir completamente la tan temida fuga.
Actualmente, la Argentina ha construido satélites, está desarrollando su propio modelo de central nuclear compacta de cuarta generación4 y provee de pequeños reactores nucleares de investigación a diversos países. Entre algunos de los avances en materia de desarrollo armamentístico se cuenta el misil AS-25K, uno de los últimos desarrollos de CITEFA (Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas de las FF. AA.).En temas como la informática, la nanotecnología y la biotecnología se desarrollan programas de promoción.
El ámbito principal donde se desarrolla la investigación científica en la Argentina puede darse tanto en las Universidades Nacionales como así también en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica (AGENCIA). La primera, corresponden a las actividades de investigación efectuadas dentro del ámbito del sistema nacional de Universidades Nacionales e institutos autónomos distribuidas a lo largo y a lo ancho de ese país. La segunda, se trata de una institución estatal, dependiente del gobierno nacional, en el ámbito del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el cual cuenta con una carrera de investigador y becarios, organizado en Institutos, que gozan de autonomía temática y científica. De manera descentralizada pero independiente del Ministerio de Ciencia también se destaca lo producido por el INTI y el INTA.
Al igual que el CONICET, existen otros centros de investigación dependientes del Estado donde se realiza investigación científica tales como el CNEA avocada a la tecnología nuclear y espacial, y la CITEDEF que se especializa en investigaciones de tecnología para la defensa.
Por otro lado esta la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica (AGENCIA), organismo también dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología encargado de la promoción de actividades relacionadas a la ciencia, la tecnología y la investigación e innovación productiva.
Se entiende por Instalaciones Científicas y Tecnológicas aquellos equipamientos científicos que requieren una gran inversión para su construcción y su mantenimiento y que suelen encontrarse integrados en estructuras bien diferenciadas. Se consideran dos tipos de Instalaciones: las que se encuentran en la Argentina, y las que se localizan fuera del territorio nacional pero que cuentan con participación argentina.
En noviembre de 1995, la Unesco eligió a la Argentina como la sede sur para instalar el Observatorio Pierre Auger en Malargüe, provincia de Mendoza, el cual comenzó a funcionar en 2005. Se trata de un emprendimiento conjunto de más de 20 países en el que colaboran unos 250 científicos de más de 30 instituciones, con la finalidad de detectar partículas subatómicas que provienen del espacio exterior denominadas rayos cósmicos.

CONCLUCION:

En conclusión, la ciencia y la tecnología al igual que la filosofía son caracteres propios que definen a los seres humanos, los separa de los animales, estas abarcan conocer observar preguntar desarrollar investigar razonar experimentar y obviamente llevar a cabo todo lo aprendido y generar nuevos elementos para el beneficio propio.
Yo creo que la ciencia la tecnología son fundamentales sobre todo en esta era en la que estoy creciendo, desde la globalización, los conocimientos se hicieron mundiales, produciendo que se develen grandes incógnitas y teorías lo que produjo un boom de nuevas tecnologías, crecimiento de las ciencias, y grandes crecimientos en torno a cómo se enseñan esas ciencias
También tengo que destacar que si bien los científicos de ahora tiene vastos conocimientos, tan grandes que a veces desbordan de su especialidad se complementan con otras por ejemplo un científico químico puede tener bastos conocimiento en biología lo que l permite crear tecnologías en torno a medicamentos, En los comienzos todo era a partir de la misma base, eran filósofos como Platón o Aristóteles o los muchos que pasaron por la academia Griega, ellos eran los científicos sus bases de cuestionar esa vida y replantearse todo desde el ser hasta lo que es una planta, eran llevadas a cabo por la razón, y esa razón era los que los llevaba a comprender diminutamente comprado con lo que actualmente sabemos de los astros llevándolo a entender las fases de la luna e imponiendo como tecnología para medir el tiempo. o tal vez otro filosofo descubrió como Platón como podía ser un estado ideal e intentar llevarlo a cabo imponiendo tecnologías, aunque no lo logro. Aunque los años siguieron pasando y se separo demasiado la ciencia de la filosofía vemos grandes científicos como Copérnico que hicieron grandes descubrimientos y siguieron pasando hasta llegar lentamente a la actualidad donde cada mes hay millares de descubrimientos o nuevas tecnologías eh infinidad de científicos dispuestos a superarse.
Como dije antes para mí las ciencia es fundamental en la vida, es la base por la que esta regida el mundo, desde que empezamos la escuela estamos en contacto con ella desde chicos aprendemos a vivir junto a las ciencias, y nunca dejamos de interactuar con ellas, y tampoco con las creaciones de las ciencias, las tecnologías, y yo creo que mientras exista el humano las tecnologías van a existir ya que nos acompañan desde el periodo de evolución donde el australopitechus evoluciono en hommo habilis aprendiendo ah usar objetos para su propio beneficio. Así que en general opino que la ciencia y la tecnología son buenas y la vida actual se basa mucho en tener buenos conocimientos de estas para poder desarrollarse, así también esta bueno que los estados fomenten todas estas acciones y así en un futuro alcanzaremos tecnologías y puntos de las ciencias inimaginables.

Gracias por entrar espero que te sirva.

El criterio de demarcación de Popper: la falsabilidad de las teorías

El criterio de demarcación de Karl Popper, la falsabilidad de las teorías, debe diferenciarse claramente del criterio de demaración del empirismo lógico, también llamado positivismo lógico, que es el criterio verificacionista del significado.
Popper propone un criterio de demarcación que no es un criterio de significado, como sí lo era el de los empiristas, si bien se refiere también a las cualquier enunciado de la ciencia empírica (a los que Popper no duda en llamar "teorías"). Para él, cualquier enunciado científico es una teoría, es teórico en un sentido importante, pero la distinción vale pues su criterio busca delimitar el ámbito de las teorías de las ciencias empíricas de manera categórica, diferenciándolas de otro tipo de teorías.
Si bien el criterio de demarcación de Popper estaba motivado por su propósito de separar las teorías científicas de las que sólo eran pseudocientíficas, entre las que consideraba el psicoanálisis, la psicología del individuo de Adler y el marxismo vulgar o dogmático, lo que realmente demarca el criterio de falsabilidad de las teorías es el el ámbito de las teorías empíricas, podría decirse que separa entre ciencia empírica y lo que no lo es.
Pues Popper se niega a identificar, como sí lo hicieron los miembros del Círculo de Viena, enunciado científico con enunciado cognitivo, admitiendo la legitimidad del conocimiento filosófico. Más aún, Popper admite que las teorías metafísicas han sido y son muy importantes para la ciencia, en tanto han motivado problemas e investigaciones que han dado lugar a teorías científicas, o sea como parte de un programa de investigación que resulta en conocimiento científico. Naturalmente hay otro tipo de teorías científicas que quedan fuera de lo que delimita el criterio, como las teorías de las ciencias formales.
Popper identifica la falsabilidad o refutabilidad con la contrastabilidad de una teoría. Contrastable significa testeable, pasible de ser sometida a prueba. De modo no técnico, una teoría es falsable si está formulada de modo tal que pueda existir algún evento del mundo que, si tiene lugar, el enunciado que lo describe (enunciado básico) permitirá demostrar que la teoría es falsa.
Esto se contrapone, en su perspectiva, a lo que ocurre con las teorías pseudocientíficas que permiten explicar cualquier hecho dentro de su dominio de aplicación y, por tanto, no pueden ser refutadas jamás. Estrictamente hablando, lo que puede refutar la teoría no es el hecho sino el enunciado que la describe, por medio del modus tollens de la lógica deductiva. Popper define que una teoría es científica, o sea falsable si está en una relación lógica de incompatibilidad con al menos uno de los enunciados que describen eventos o hechos observables, a los que denomina enunciados básicos. Dicho de otra manera, si la clase de sus falsadores potenciales, que son aquellos enunciados básicos que están en la mencionada relación con ella, no es vacía.
La falsabilidad es un criterio epistemológico que se basa en una relación lógica, se refiere a que las teorías de las ciencias empíricas, según la propuesta del filósofo vienés, deben estar construidas satisfaciendo tal relación de incompatibilidad con al menos un falsador potencial.
Es importante para comprender la filosofía de la ciencia de Popper no confundir la falsabilidad con la falsación. La falsación es una situación de hecho, que tiene lugar cuando se ha aceptado un enunciado básico falsador de una teoría (incompatible con ella) y, por modus tollens, se ha demostrado que la teoría es falsa. En consecuencia, para Popper una teoría refutada y desechada unánimemente por la comunidad científica no por ello deja de ser científica.
En Realismo y el objetivo de la ciencia, el poscript a La lógica de la investigación científica, Popper señala que el problema de la falsabilidad como criterio de demarcación nada tiene que ver con la falsabilidad en el sentido de si es posible refutar de modo concluyente una teoría. La posibilidad de que, de hecho, una refutación pueda ser definitiva y concluyente, situación que Popper niega que pueda tener lugar, se refiere a una evaluación de los resultados de tests, pruebas y observaciones que puedan llevarse a cabo para contrastar las teorías, lo que es distinto de la falsabilidad como relación lógica.

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